En un sector donde la estabilidad, la confianza y la capacidad de adaptación son fundamentales, la institución celebra este nuevo aniversario no solo con orgullo, sino también con una visión clara hacia el futuro.
Al frente del banco está Eduardo Queiroz, su director y gerente general, quien describió una pormenorizada radiografía del presente y los desafíos que encara la entidad, resaltando que el factor humano, la innovación tecnológica y la solidez institucional fueron ejes recurrentes en el proceso de crecimiento de la organización.
“Para una institución bancaria, completar 46 años es todo un logro, por ser una de las entidades más antiguas del sistema financiero paraguayo, con el pensamiento de seguir teniendo claros los objetivos trazados para los próximos años, con un crecimiento sostenido, logrando cada vez más una mayor cercanía con los clientes”, expresó Queiroz.
En tiempos donde la transformación digital y la evolución de los hábitos de consumo financiero avanzan a ritmo vertiginoso, Interfisa Banco ha sabido reinventarse. Su transición, sin embargo, no ha sido sencilla. Los cambios estructurales y estratégicos encarados en los últimos años han requerido un enfoque cuidadoso y decisiones firmes.
“Nuestro mayor desafío es seguir creciendo de una forma responsable. Muchas veces el crecimiento nubla la visión, y nosotros acá en los últimos años primero hemos preparado la casa. Construimos toda la estructura para que el crecimiento sea sostenido. Tenemos un proyecto a largo plazo y el crecimiento debe ser sólido y sostenido”, explica Queiroz, dejando en claro que la prudencia y la planificación han sido claves en el proceso.
TRANSFORMACIÓN EN PLENO VUELO
El gerente general no oculta que el camino recorrido en los últimos cuatro años ha sido particularmente exigente. Con el avión en el aire, como él mismo describe, hubo que cambiar no solo piezas de la aeronave, sino toda la dirección del vuelo.
“En los últimos cuatro años, hemos cambiado casi todo, con el avión ya volando, y no pudiendo bajar el avión. Se cambió el control accionario, actualizamos el sistema, modificamos la matriz, cambiamos el foco del negocio”, detalló.
Este viraje no solo ha significado un giro técnico y operativo, sino también cultural. Interfisa pasó de ser un banco fuertemente enfocado en el microcrédito a uno con un perfil más corporativo, ampliando su horizonte de negocios, manifestó.
“Interfisa era un banco con mucha especialidad en microcrédito y ahora somos un banco un poco más corporativo. Todo eso en un período de dos años y medio de transición. Cambiar todo eso no es fácil porque se cambió toda una cultura a través de un proceso largo y para nada fácil”, subrayó Queiroz.
RESILIENCIA Y CAPITAL HUMANO
Para Queiroz, si hay un valor que sintetiza este proceso de transformación, es la resiliencia. El ejecutivo considera que esta capacidad de adaptarse y salir fortalecido de las dificultades ha sido una brújula para la institución.
“Hay una palabra que siempre uso, que es la resiliencia. Es saber reinventarse a pesar de los golpes, aprovechar eso como fortaleza y rodearte de personas serias y profesionales para que el trabajo sea mucho más fácil. Es casi imposible hoy seguir creciendo sin tener al lado a las personas correctas”, enfatizó.
En este sentido, destacó la experiencia y la calidad del equipo humano que forma parte del banco. Para gerente general, más allá de los productos o canales, el verdadero diferenciador está en la atención y en la manera de vincularse con los clientes. “Las personas que vinieron para formar parte de este proyecto quizás lo hicieron con una única intención, ser la última línea del currículum, que acá sea el trabajo que les dé el placer de construir un banco con crecimiento sostenido”, declaró.
TECNOLOGÍAS
Uno de los cambios más notables en la banca actual es la relación entre el cliente y el banco. Antes casi exclusivamente física, ahora está marcada por la presencia digital. Para Queiroz, esta transformación ha sido particularmente intensa en nuestro país. “Hoy la bancarización ha crecido en Paraguay de una manera gigantesca. Las nuevas generaciones se han ido acostumbrando desde el primer día a las tecnologías y a trabajar de cerca con el banco. Recuerdo que hace como diez años, la única opción era la sucursal y esta pasó a ser un canal más de comunicación con los clientes. La tecnología cambió la forma de atender el tipo de clientes con los que contamos”, indicó.
En este contexto, herramientas tecnológicas como la IA empiezan a ocupar un lugar relevante dentro de las estrategias de eficiencia y mejora del servicio. “Creo que la Inteligencia Artificial llegó para agilizar procesos, facilitar las relaciones con los clientes. Considero que internamente la IA va a facilitar la tarea de automatizar gestiones con el cliente, ayudando a que el banco ofrezca un servicio mucho más eficiente”, apuntó.
Sin embargo, aclaró en que no todo debe descansar en el universo online, pues consideró que el factor humano sigue siendo crucial, especialmente en la atención personalizada. “Todos los bancos hoy en día ofrecen prácticamente los mismos productos. Creo que la buena atención, la experiencia del cliente y los canales digitales son fundamentales, pero siempre sabiendo que detrás de una máquina hay una persona”, remarcó.
DESARROLLO
Más allá de su rol como prestador de servicios, Queiroz concibe al banco como un agente clave en el desarrollo económico nacional. Resaltó el papel que las entidades financieras cumplen como aliados de empresas y personas. “Los bancos juegan un papel fundamental en el desarrollo del país, son la principal herramienta para el crecimiento porque somos los que apoyamos a las empresas con préstamos e inversiones, para su capital. El banco es el mejor aliado para la persona y las empresas”, afirmó.
A la par, reconoció una necesidad urgente en el país: fortalecer la educación financiera. Para él, tanto el Estado como el sector privado deben tomar este compromiso con seriedad. “Paraguay necesita una educación financiera más fuerte, quizás es una de las grandes tareas pendientes tanto del Estado como del sector privado”, advierte.
Esta visión implica, también, un rol más activo por parte del banco en el asesoramiento a sus clientes. “Nosotros tenemos que transferir conocimiento a los clientes. Muchas veces tenemos que entender el negocio de los clientes y los rubros en que operan para que también tengamos la capacidad de ofrecer lo que necesitan”, argumentó.
GRATITUD
Haciendo una mirada retrospectiva, Queiroz se mostró agradecido por todo el equipo humano y los aliados que hicieron posible este aniversario. Reconoció el sacrificio que implica trabajar en banca y aplaudió el valor de construir relaciones duraderas. “Hoy me gustaría decir gracias tanto a los colaboradores, aliados como a clientes. No es una tarea fácil, estamos más tiempo en la oficina que con nuestras familias, es un trabajo intenso, pero al final del día uno ve a los clientes satisfechos y eso es reconfortante y un placer”, expresó.