Desde Paraguay, uno de sus focos estratégicos, la empresa combina eficiencia operativa con cercanía humana, desarrollando proyectos que responden tanto a los cambios del consumidor como a las exigencias de los inversores.
Su CEO, Federico Gagliardo, lidera una expansión que no pierde de vista la esencia original: construir con responsabilidad, entender el contexto de cada ciudad y proyectar el negocio desde una mirada a largo plazo.
En esta entrevista, comparte los valores que guían su modelo, las oportunidades en Paraguay y el legado que quiere dejar como líder.
¿Cómo se lidera la expansión regional de una empresa sin perder su esencia original?
La clave es tener muy clara cuál es la esencia y ser coherente en cada decisión. En Vitrium Capital, eso se resume en nuestros core values: calidad, sustentabilidad, tecnología y continuidad. Para que un proyecto perdure y envejezca bien necesitás procesos claros y estándares definidos.
La expansión funciona cuando entendés las particularidades de cada mercado, pero sin resignar la forma en que hacés las cosas. Por eso me involucro en las decisiones estratégicas y acompaño de cerca a cada equipo; así crecemos sin perder lo que somos.
La expansión regional solo es sostenible cuando se respeta la esencia de lo que somos.
¿Qué factores convirtieron al mercado paraguayo en una apuesta estratégica dentro del modelo de Vitrium Capital?
Paraguay reúne estabilidad macroeconómica, reglas claras y mucho potencial de crecimiento. Hay demanda genuina de vivienda y oficinas de calidad, y un ecosistema inversor que premia la seriedad. El perfil demográfico juega a favor: alrededor del 55 % de la población tiene menos de 30 años y la clase media crece de forma sostenida.
En números, el PIB avanzó 4,2 % en 2024 y el FMI proyecta 3,8 % para 2025. Ese dinamismo, combinado con una población joven, genera una demanda natural de espacios de calidad y oportunidades de inversión seguras. Por todo esto, Paraguay se volvió uno de los motores de crecimiento de Vitrium Capital.
Vitrium Capital logró desarrollar proyectos de gran magnitud con equipos compactos.
¿Cómo se equilibra eficiencia operativa y cercanía humana?
Somos muy cuidadosos al armar los equipos. Elegimos personas que no solo tengan capacidad técnica, sino que entiendan el negocio completo y se comprometan de verdad. Y cuando hablo de equipo, incluyo a los proveedores. Trabajamos con muchos de ellos hace más de 15 años. Esa relación se fue construyendo como parte de nuestra cadena de valor, con confianza y entendimiento mutuo.
Pero lo mismo pasa puertas adentro: el equipo interno es reducido, pero muy sólido. Todos entienden el negocio completo y están comprometidos con el producto final. Esa dinámica, sumada al compromiso y la claridad en los objetivos, es lo que hace posible proyectos grandes con equipos compactos.
¿Qué cambios observa en el comportamiento del consumidor inmobiliario y cómo los están integrando en su propuesta de valor?
El consumidor inmobiliario está mucho más informado y exigente. Hoy no alcanza con tener una buena ubicación o un lindo diseño. La gente compara, investiga, busca productos que se adapten al estilo de vida actual. Se nota una tendencia hacia espacios más funcionales, con servicios, tecnología, buena conectividad y diseño pensado para el día a día.
También se habla mucho de sustentabilidad, aunque no siempre termina siendo un factor decisivo al momento de elegir. Pero la tendencia está, y es algo que el mercado en general va a tener que seguir integrando.
Además, vemos un cambio en el perfil del inversor. Cuando empezamos, hace casi 20 años, el mercado era un 50/50 entre inversores y usuarios finales. Hoy, más del 75 % son inversores. Y eso tiene que ver con una transformación global: postergación de hijos, baja natalidad —la tasa en Paraguay ya está en 1,95 hijos por mujer—, dificultad para acceder a la primera vivienda y una clase media que no termina de arraigarse en un solo lugar.
Ese tipo de cliente define el producto que debemos desarrollar: unidades funcionales, flexibles y con alta rentabilidad.
¿Qué lugar ocupa la innovación tecnológica en sus desarrollos y cómo definen qué soluciones adoptar?
La tecnología es un pilar de Vitrium Capital, no es algo accesorio ni puntual. Está presente en todas las etapas, desde el diseño de los proyectos hasta la forma en que trabajamos internamente. Buscamos soluciones que sumen eficiencia, que hagan los procesos más simples y que mejoren la experiencia del cliente.
Y en ese camino, la inteligencia artificial ya es una herramienta concreta para nosotros. La usamos para analizar datos, tomar decisiones más rápido y anticiparnos a problemas. En los edificios, eso se traduce en sistemas de conectividad, seguridad, eficiencia energética o domótica, que impactan directamente en la calidad de vida de las personas. Y hacia adentro, en procesos mucho más ágiles y controlados.
Hoy, incluso estudios muestran que la IA aplicada a los sistemas de control energético puede generar entre un 8 % y un 16 % de ahorro en el consumo energético. Para nosotros, la tecnología, incluida la IA, no se discute. Es parte de la forma en que hacemos las cosas.
¿Cómo se construye un equipo regional con visión compartida y autonomía local?
Con mucha claridad y mucha confianza. Lo primero es tener bien definida la cultura, la forma de hacer las cosas y los estándares que queremos para la empresa. Eso no se negocia.
Después, hay que confiar en los equipos locales, darles espacio para adaptarse al mercado y tomar decisiones. No creo en manejar todo desde una oficina central. La expansión funciona cuando hay visión compartida, pero también cuando cada equipo siente que puede construir, que tiene autonomía y que forma parte de algo más grande.
¿Qué impacto buscan dejar en las ciudades donde operan y qué legado le gustaría construir como CEO?
Lo primero es entregar productos de calidad, con un diseño integral pensado para perdurar y seguir siendo vigente dentro de 50 años. A eso le sumamos la sustentabilidad. Acabamos de certificar el primer edificio con EDGE en Uruguay, en etapa preliminar, y eso implica ahorros concretos de agua, energía y carbono.
En el caso de 01 Vila, la certificación anticipa ahorros de 33 % 41 % en energía, 43 % 46 % en agua y 26 % 27 % en energía incorporada. Ese mismo estándar es el que apuntamos a replicar en nuestro pipeline de proyectos en Paraguay.
Cuidamos el medioambiente, a los clientes y a los inversores. Me gustaría que, cuando se hable de Vitrium Capital, se diga que hicimos las cosas bien, que construimos con responsabilidad, que entendimos hacia dónde va el mundo y que actuamos en consecuencia. Ese, para mí, es el verdadero legado.