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La creciente ola de inversión extranjera directa en el rubro de real estate

El mercado inmobiliario paraguayo atraviesa un momento de maduración y crecimiento impulsado por un factor clave: el aumento de la Inversión Extranjera Directa (IED). Este capital externo no solo valida la estabilidad macroeconómica del país, sino que también eleva los estándares de profesionalización y transparencia del sector.
El mercado inmobiliario paraguayo atraviesa un momento de maduración y crecimiento impulsado por un factor clave: el aumento de la Inversión Extranjera Directa (IED). Este capital externo no solo valida la estabilidad macroeconómica del país, sino que también eleva los estándares de profesionalización y transparencia del sector.

Juan Carlos Acosta, CEO de CENTURY 21 Paraguay, detalla cómo se refleja esta tendencia en el valor de las propiedades y los patrones de inversión.

En esta entrevista, Acosta subraya la importancia de la seguridad jurídica y la digitalización para mitigar riesgos, identifica las plazas emergentes más atractivas y expone los desafíos regulatorios y de infraestructura que Paraguay debe resolver para consolidarse como un destino premium para el capital multinacional.

¿Cómo se refleja el aumento de la Inversión Extranjera Directa en la demanda y el valor de las propiedades en Paraguay, y qué patrones de inversión notan?

La inversión extranjera directa empieza a sentirse en la escala y en la confianza del mercado. Cuando los capitales de afuera apuestan, validan lo que ya está pasando localmente: un mercado que madura y que todavía tiene mucho espacio para crecer.

La señal más clara es que el capital extranjero ya no se queda en la superficie: busca alianzas locales, quiere información y participa de las decisiones estratégicas. Eso obliga a todos a ser más transparentes y a planificar mejor.

Al final, lo que sube no es solo el valor de las propiedades, es el nivel de confianza en el mercado.

¿Qué garantías y mecanismos de transparencia son esenciales en el mercado paraguayo para mitigar los riesgos y asegurar las inversiones inmobiliarias de alto valor?

En inversiones de alto valor, lo primero es la seguridad jurídica: reglas claras, contratos que se cumplen y procesos previsibles. El segundo punto es la trazabilidad de la tierra, que catastro y registros hablen el mismo idioma y den confianza sobre la propiedad.

Y el tercero es la digitalización: cuando los trámites son transparentes y accesibles, se eliminan discrecionalidades. En definitiva, el capital se siente seguro cuando sabe que las mismas reglas valen para todos.

Un país atractivo para la inversión no es solo competitivo en costes, sino previsible y sostenible en el tiempo.

Más allá de Asunción, ¿qué ciudades o regiones emergentes están atrayendo actualmente la mayor proporción de inversión extranjera en desarrollo de infraestructura y proyectos inmobiliarios, y cuáles son los catalizadores de ese crecimiento?

Hoy vemos desarrollos y proyectos en varias plazas fuera de Asunción: Luque, Ciudad del Este, Nueva Asunción, Encarnación y San Bernardino. Cada una con su propia lógica y en etapas distintas de maduración.

Los catalizadores son diversos: infraestructura, comercio y la expansión residencial que empuja la demanda. Eso se traduce en proyectos que cubren necesidades concretas de vivienda y también segmentos puntuales como oficinas y logística.

¿Qué desafíos logísticos y de desarrollo urbano necesita abordar el país para consolidar un entorno atractivo y sostenible para las empresas multinacionales?

El gran desafío es la infraestructura: rutas, puertos y conectividad que permitan mover productos y personas con eficiencia. El segundo es el desarrollo urbano: crecer sin improvisar, con planificación que garantice servicios básicos y espacios ordenados.

Y el tercero es la agilidad: que los permisos y habilitaciones no se conviertan en un freno. Un país atractivo para las multinacionales no es solo competitivo en costes, es previsible y sostenible en el tiempo.

¿Cuál es el verdadero factor diferenciador de Paraguay en el Real Estate que convence a los inversores extranjeros a elegirlo sobre otros países de la región?

El verdadero diferencial de Paraguay no está en el precio de entrada, sino en la demanda estructural que sostiene el mercado.

Tenemos un bono demográfico joven, familias que necesitan vivienda y un nivel de crecimiento que hace que la oferta nunca termine de alcanzar a la demanda.

A eso se suma una estabilidad macro que da previsibilidad. En Real Estate eso pesa más que cualquier promesa: cuando la necesidad es real, el mercado se sostiene.

¿Qué reformas regulatorias específicas considera usted que son urgentes para agilizar los permisos de construcción y fomentar proyectos de gran escala sin comprometer la planificación urbana?

Paraguay todavía tiene mucho por mejorar para que los proyectos grandes avancen con más fluidez. Catastro y registros necesitan mayor agilidad para dar trazabilidad a la tierra. La digitalización de permisos es fundamental para ganar transparencia y tiempos más claros.

Y la previsibilidad normativa es igual de importante: los proyectos se planifican a muchos años y necesitan una cancha firme. Al final, todo esto se une en un mismo objetivo: lograr una planificación urbana que no dependa de un solo actor, sino del trabajo conjunto entre Estado, municipios y sector privado.

Solo así vamos a construir ciudades más pensadas y que eleven la calidad de vida de la gente.

¿Qué pronóstico de tendencias ofrece para los próximos cinco años en términos de tipología de inversión extranjera y cómo debe el sector prepararse para esa demanda?

En los próximos años vamos a ver inversión extranjera con mayor participación y asociación con actores locales, lo que se traduce en mano de obra para muchísima gente.

Ya no se trata solo de edificios puntuales, sino de proyectos más grandes e integrados: condominios, hubs empresariales, desarrollos logísticos y espacios de oficinas que acompañen el crecimiento urbano.

Al mismo tiempo, Paraguay empieza a estar en el radar del mundo, y eso abre la puerta a fondos, family offices y capital institucional que van a buscar oportunidades acá. El desafío es claro: tenemos que estar preparados para capitalizar ese interés con datos, profesionalización y proyectos sólidos que sostengan la confianza.

Redacción CEOpy:
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