La reconfiguración geopolítica global, marcada por la fricción comercial y el imperativo de la seguridad en el suministro, ha cristalizado la tendencia del friend-shoring. Este fenómeno, que prioriza la relocalización de la manufactura y la logística en países geográfica y políticamente alineados, representa una ventana estratégica única para Paraguay y el Mercosur.
¿Cómo el liderazgo empresarial paraguayo debe transformar la estabilidad macroeconómica en una sofisticación productiva capaz de atraer y sostener la nueva ola de inversión extranjera directa?
La estructura del comercio internacional, definida durante las últimas cuatro décadas por la optimización de costes y la logística just-in-time, experimenta una transformación profunda y sistémica.
Las disrupciones generadas por la pandemia de COVID-19 y la escalada de tensiones geopolíticas, particularmente entre Estados Unidos y China, han forzado a las corporaciones transnacionales a reevaluar la resiliencia y la seguridad de sus cadenas de suministro.
Este cambio no responde a una desglobalización total, sino a una fragmentación geoeconómica selectiva que ha popularizado el concepto de friend-shoring.
La cristalización del friend-shoring como imperativo estratégico
El friend-shoring se establece como un mecanismo estratégico mediante el cual las naciones, principalmente de Occidente, fomentan la relocalización de la producción crítica hacia países considerados aliados geopolíticos y comerciales confiables. Este enfoque contrasta con el modelo puramente basado en la eficiencia de costes (offshoring) que caracterizó el comercio mundial desde la década de 1990. La prioridad ha migrado del coste mínimo a la seguridad del suministro y la alineación de valores.
El análisis macroeconómico sobre esta tendencia revela un impacto tangible. Un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI) de 2023 sobre la fragmentación comercial indicaba que, si bien la relocalización total es costosa, la inversión dirigida a asegurar cadenas de suministro con países afines se está acelerando, lo que tiene consecuencias directas en el flujo de inversión extranjera directa (IED) global.
Este fenómeno se observa en el crecimiento de la IED hacia regiones específicas de América Latina, siendo México y países del Mercosur los principales beneficiarios del nearshoring y el friend-shoring.
Paraguay, con su estabilidad macroeconómica, su régimen de tributación territorial y su acceso a la energía limpia, se encuentra en una posición estratégica para capitalizar este realineamiento. La inversión busca ecosistemas confiables, y el país presenta un entorno predecible que reduce el riesgo de expropiación o de bloqueo comercial.
El régimen de Maquila como plataforma de encadenamiento productivo
La principal herramienta de Paraguay para la atracción de capitales de friend-shoring es el Régimen de Maquila, según se analiza en diversos informes del Ministerio de Industria y Comercio (MIC). Este régimen, que permite a las empresas establecerse para procesar bienes o servicios destinados a la exportación con una tasa única del 1% sobre el valor agregado en el país, actúa como un imán para las corporaciones que buscan una alternativa estable y de bajo costo operativo a los centros tradicionales de manufactura.
Sin embargo, para capitalizar completamente el friend-shoring, no basta con ser un lugar de bajo costo. La estrategia debe evolucionar de un modelo de Maquila enfocado en la mano de obra a un modelo de Maquila centrado en el valor agregado y la sofisticación tecnológica. Esto requiere un cambio en el liderazgo empresarial paraguayo para elevar los estándares de calidad y la certificación de procesos.
Las empresas que provienen de las cadenas de valor de Estados Unidos, Europa o Japón exigen rigurosos estándares de cumplimiento ambiental, social y de gobernanza (ESG), además de certificaciones técnicas de calidad (ISO 9001, 14001).
Para integrarse como proveedores de segundo o tercer nivel (tier 2, tier 3) en estas nuevas cadenas, la empresa paraguaya debe realizar una inversión estratégica en formalización y certificación, transformando los desafíos de cumplimiento en una clara ventaja competitiva, un aspecto que es fundamental para la IED en el contexto de la regulación global, tal como se menciona en un análisis del Banco Central del Paraguay (BCP) sobre el crecimiento de la industrialización.
Los cuellos de botella del crecimiento: Infraestructura y talento
A pesar de las ventajas macroeconómicas, la captación de IED de alto valor añadido se enfrenta a dos cuellos de botella críticos que el liderazgo empresarial y gubernamental debe abordar con decisión: la infraestructura logística y la brecha de talento cualificado.
En cuanto a la infraestructura, la dependencia de la hidrovía Paraná-Paraguay y las limitaciones en la red vial interna aumentan los tiempos de tránsito y los costos logísticos, erosionando parcialmente la ventaja de costos.
Las empresas que relocalizan su producción priorizan la previsibilidad logística. Las inversiones en el desarrollo de corredores logísticos multimodales y la digitalización de los procesos aduaneros son fundamentales para asegurar que Paraguay pueda competir eficazmente con alternativas como México o Vietnam.
El desafío del talento es más estratégico. La inversión de friend-shoring en sectores como la automotriz, la aeronáutica o los servicios tecnológicos, demanda una fuerza laboral con habilidades técnicas específicas que a menudo exceden la oferta disponible. La clave para la competitividad a largo plazo reside en el desarrollo de capital humano especializado.
Esto implica que los CEOs deben impulsar alianzas público-privadas con instituciones educativas para diseñar currículos técnicos orientados a las necesidades de la industria, tal como lo enfatizaba la CEPAL en un reporte sobre el desafío productivo de Paraguay. El crecimiento no puede depender exclusivamente de la atracción de talento extranjero; se requiere una estrategia de upskilling y reskilling masivo para la población local.
La sofisticación energética: Un diferencial geopolítico
Paraguay posee uno de los activos más valiosos en la nueva geoeconomía: la energía limpia y renovable de origen hidroeléctrico, gran parte de la cual está subutilizada.
En un mundo donde la descarbonización es un imperativo regulatorio y de mercado (como lo demuestran los mecanismos de ajuste en frontera por carbono), la capacidad de ofrecer electricidad limpia y a precios competitivos es un poderoso diferenciador geopolítico y comercial.
Las grandes corporaciones están cada vez más obligadas a reportar el origen de la energía utilizada en su producción (Alcance 2 de la huella de carbono).
Una empresa de friend-shoring que se instale en Paraguay puede reducir drásticamente sus emisiones de carbono inherentes al proceso productivo, lo que le permite mantener la competitividad en mercados con alta exigencia ASG. El liderazgo empresarial debe trabajar en la optimización de la red de transmisión y la estabilidad del suministro para convertir el excedente energético en una oferta de valor industrial garantizada.
El momento de la estrategia proactiva
El friend-shoring no es una tendencia transitoria; es una nueva fase de la globalización impulsada por la geopolítica y el riesgo. Para el CEO paraguayo, esta coyuntura representa una oportunidad histórica que requiere una mentalidad estratégica proactiva.
La estrategia de la empresa no puede limitarse a esperar la llegada de la IED. Requiere una inversión deliberada en la certificación de calidad, la digitalización de procesos, la mejora de la gobernanza corporativa y la articulación de la demanda de talento.
Al asegurar el encadenamiento productivo con los nuevos flujos de inversión, Paraguay puede trascender su rol tradicional en la economía regional para convertirse en un socio industrial sofisticado y resiliente en las cadenas de valor globales, cimentando las bases de una diversificación productiva sostenible para la próxima década.
La ventana de oportunidad está abierta, y su capitalización depende de la velocidad y el rigor con que se implementen estas transformaciones estructurales.