Esta revisión al alza no es un hecho aislado, sino que responde a una economía que crece en línea con su capacidad potencial y bajo un nuevo equilibrio que no genera presiones inflacionarias.
Como se menciona en un reciente informe del Banco Central del Paraguay de 2025, la credibilidad de esta cifra radica en la diversificación de los motores productivos, situando a Paraguay con un ritmo de crecimiento que triplica el promedio esperado para la región.
La superación de la dependencia climática y energética
Uno de los cambios más significativos en el análisis actual es la menor vulnerabilidad ante los factores hídricos que históricamente condicionaban el PIB.
Si bien el sector de electricidad y agua sigue siendo relevante, el crecimiento actual está anclado en sectores no tradicionales que mantienen una trayectoria sostenida.
Según destaca una evaluación del Banco Central del Paraguay de 2025, la divergencia entre el componente agrícola-binacional y el resto de la economía explica por qué el país ha logrado resistir choques externos y ciclos climáticos adversos.
Esta transformación estructural permite que la meta del 6,0% sea alcanzable incluso si la hidrología no presenta un escenario óptimo, apoyándose en la robustez de los sectores secundario y terciario.
La estabilidad macroeconómica convirtió al crecimiento paraguayo en una señal
confiable para el mercado.”
El desacople regional y la validación del mercado
La economía paraguaya ha comenzado a mostrar señales de un “desacople” estratégico frente a la inestabilidad de sus principales socios comerciales. A pesar de las fluctuaciones en Brasil y Argentina, la resiliencia de las manufacturas y los servicios ha blindado el mercado interno y el flujo de exportaciones no tradicionales.
En una presentación del Banco Central del Paraguay de 2025, se resalta que el mercado internacional ya valida esta “virtuosidad”, posicionando el riesgo país (EMBI) en niveles competitivos similares a los de Chile o Perú.
Este reconocimiento como un país con condiciones de pleno grado de inversión fortalece la confianza y asegura la estabilidad del sector comercial y de servicios frente a las incertidumbres fronterizas.
La inversión como eje de la productividad potencial
El pilar que sostiene el optimismo del 6,0% es el fuerte aumento de la inversión, impulsada por reformas que han elevado la eficiencia del sistema productivo.
A diferencia de periodos anteriores, este dinamismo se produce sin necesidad de estímulos fiscales o monetarios extraordinarios, manteniendo la inflación bajo control con una proyección del 3,6% para 2025.
Según explicó Carlos Carvallo en un reporte del Banco Central del Paraguay de 2025, la ausencia de sobrecalentamiento económico confirma que el país ha ampliado su capacidad para sostener tasas de crecimiento elevadas.
En conclusión, el crecimiento proyectado para 2025 refleja una economía más madura y equilibrada, preparada para una expansión sólida que proyecta un 4,2% incluso hacia el horizonte del 2026.