DIEGO PUENTE – PRESIDENTE DE VICTORIA PARAGUAY
Integramos la sostenibilidad como eje central de nuestra estrategia empresarial. Nuestro modelo de negocio está articulado alrededor del Proyecto Chaco Vivo, una iniciativa de conservación, desarrollo comunitario y gestión forestal responsable que abarca más de 187.000 hectáreas en el Chaco. En nuestras operaciones diarias incorporamos criterios ambientales, sociales y de gobernanza para asegurar que cada decisión, desde la planificación territorial hasta los programas comunitarios, contribuya al beneficio compartido, la resiliencia climática y el cumplimiento de estándares internacionales.
La sostenibilidad no es un complemento, sino que define nuestra propuesta de valor, guiando la gestión de riesgos, atrayendo inversiones responsables, fortaleciendo nuestra licencia social para operar y orientando nuestras alianzas público-privadas, haciendo que sostenibilidad y negocio avancen de manera integrada.
Sin embargo, al operar en un territorio remoto, hemos enfrentado importantes retos, como la infraestructura limitada y los fuertes desafíos logísticos. Estos incluyen la necesidad de fortalecer capacidades locales en temas de sostenibilidad, gobernanza comunitaria y monitoreo socioambiental. Otro desafío ha sido la consolidación de procesos de trazabilidad, datos y monitoreo bajo estándares internacionales, así como alinear expectativas con múltiples actores, como el sector público, comunidades indígenas, organizaciones sociales y el sector privado.
Pese a esto, estas dificultades han generado oportunidades significativas. Nos permiten demostrar que la gestión sostenible del territorio es compatible con la inversión privada y genera valor a largo plazo. También nos impulsan a desarrollar un modelo replicable de conservación y beneficio compartido en el Chaco, integrando restauración, biodiversidad, desarrollo productivo y carbono, lo que nos posiciona como un caso de referencia nacional en alianzas con comunidades y gobernanza socioambiental y nos facilita el acceso a nuevos mercados, financiamiento climático y socios estratégicos.
Esta visión se consolidó con la adhesión al Pacto Global, la cual ha fortalecido nuestro compromiso con los Diez Principios en derechos humanos, trabajo, ambiente y anticorrupción, y proporcionó un marco claro para evaluar y mejorar nuestros procesos internos.
Su impacto se refleja en la formalización de políticas corporativas, la mejora de indicadores y reporte (incorporando métricas alineadas a ODS), y el impulso a la cultura interna, permitiéndonos capacitar equipos y reforzar el enfoque de “empresa más allá del lucro”, integrando el impacto social y ambiental. De hecho, aprovechando los programas Accelerators del Pacto, aceleramos nuestra transición de un proyecto ambiental importante a una empresa con visión sostenible integral.
Este compromiso integral se extiende a múltiples iniciativas externas orientadas a fortalecer la sostenibilidad territorial, optimizar recursos y promover el desarrollo comunitario. Otras acciones abarcan la optimización logística, la reducción de huella, iniciativas sociales complementarias como programas de agua, mejora de infraestructura eléctrica en escuelas y dispensarios, acciones de educación ambiental y políticas de compras responsables con proveedores locales.
Finalmente, medimos el impacto de estas estrategias a través de un sistema integrado de indicadores, auditorías y seguimiento continuo. Esto incluye la auditoría anual ISO 9001 y las auditorías externas del Proyecto Chaco Vivo, las cuales garantizan transparencia y rigor técnico.
El sistema se complementa con indicadores ambientales (conservación de cobertura boscosa y restauración) y sociales (número de comunidades beneficiadas y el funcionamiento del Mecanismo de Distribución de Beneficios), así como la gestión interna de cumplimiento de políticas éticas.
Este sistema combinado de datos, auditorías independientes y métricas internas asegura que nuestro impacto sea real, verificable y orientado a la mejora continua.