CARMEN FERNÁNDEZ – GERENTE GENERAL DE FINANCIERA FIC
La integración de la sostenibilidad en las operaciones diarias se manifiesta en la implementación de prácticas como la segregación de residuos, el uso eficiente de recursos y las compras sostenibles, las cuales están acompañadas de capacitaciones que promueven hábitos responsables en los colaboradores y sus familias.
Además de estas prácticas operativas, la entidad integra criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) en el análisis de riesgos y en las decisiones crediticias, priorizando aquellos proyectos que demuestran un impacto positivo. Como parte de esta estrategia, se ofrecen productos financieros que facilitan el acceso a alternativas de transporte más limpias, incluyendo la adquisición de vehículos eléctricos. Paralelamente, se avanza en la digitalización de productos, servicios y procesos, con el fin de optimizar recursos, reducir el uso de papel y mejorar la eficiencia operativa, ofreciendo así una experiencia más ágil, accesible y sostenible a los clientes.
Este compromiso se consolida con la participación en la Mesa de Finanzas Sostenibles del Paraguay y la obtención del Sello Verde de AL-INVEST Verde por la medición y gestión de la huella de carbono, con el objetivo de seguir trabajando en su reducción, asegurando que la sostenibilidad sea un pilar transversal que guíe todas las operaciones y decisiones estratégicas.
Uno de los mayores desafíos al incorporar prácticas sostenibles ha sido promover un cambio cultural interno, logrando que cada integrante de la organización entienda que la sostenibilidad no es solo una tendencia, sino una responsabilidad compartida. Esto ha requerido capacitaciones constantes, la actualización de procesos y la incorporación de nuevas prácticas. Sin embargo, este mismo proceso ha abierto importantes oportunidades, ya que se logró fortalecer la reputación institucional, potenciar la innovación en productos y servicios, y reforzar la relación de confianza con clientes, proveedores y comunidades.
La adhesión al Pacto Global de las Naciones Unidas, en particular, marcó un punto de inflexión en el camino hacia un modelo empresarial más responsable y sostenible. Este compromiso permitió a la financiera fortalecer su gestión bajo estándares internacionales y consolidar una cultura corporativa basada en la ética, la transparencia y el respeto. A su vez, el Pacto reforzó la alineación de la entidad con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que actualmente guían las políticas y acciones hacia un impacto positivo y duradero. Todos estos avances se ven reflejados en los reportes de sostenibilidad, donde se comparten con transparencia los logros y desafíos de este proceso continuo.
El compromiso de la entidad trasciende la organización. A través de programas de educación financiera, se promueve la inclusión y el uso responsable de los productos financieros, contribuyendo así al desarrollo de comunidades más informadas y resilientes. De igual forma, se han acompañado iniciativas ambientales, como la reciente campaña “Salvemos un arroyo”, impulsada por el Grupo MAO, que buscó sensibilizar sobre la importancia de cuidar los recursos naturales. Adicionalmente, se fomentan prácticas responsables con proveedores y clientes, y se generan alianzas con actores locales que comparten la visión de desarrollo sostenible y trabajo colaborativo.
El éxito y el impacto de las estrategias de sostenibilidad se miden a través del seguimiento constante de los avances y resultados obtenidos en las distintas áreas de gestión. De manera interna, la evaluación se centra en observar la eficiencia en el uso de energía, agua y papel, promover la diversidad e inclusión dentro del equipo, y velar por el cumplimiento de las políticas de ética y gobernanza.
También se considera la incorporación de criterios ASG en los procesos de riesgo y operaciones. Externamente, se analiza el impacto positivo de las acciones comunitarias y ambientales, valorando cómo estas contribuyen a mejorar la calidad de vida y a fortalecer la sostenibilidad en el entorno.