El rol de la mujer en la definición del rumbo estratégico

La presencia femenina en las mesas de decisión ha dejado de ser una cuestión de equidad para consolidarse como una ventaja competitiva de sostenibilidad y rentabilidad.
La presencia femenina en las mesas de decisión ha dejado de ser una cuestión de equidad para consolidarse como una ventaja competitiva de sostenibilidad y rentabilidad.

Liz Grütter, directora de Casa Grütter, analiza la evolución del liderazgo femenino y el rol de la mujer en las altas esferas de decisión, el impacto directo de la diversidad en la rentabilidad y los desafíos estructurales que aún persisten en los directorios paraguayos.

Enfatiza que la trayectoria coherente y los resultados sostenidos son los que otorgan la autoridad necesaria para impulsar cambios en sectores de alta competencia, inspirando a nuevas generaciones a ocupar espacios de dirección con la convicción de que la diversidad es, ante todo, una decisión empresarial inteligente.

¿Cómo ha evolucionado el rol de la mujer como tomadora de decisiones y qué valor diferencial aporta hoy a la rentabilidad empresarial?

El rol de la mujer como tomadora de decisiones ha evolucionado de forma clara. Hoy estamos formadas, con experiencia y ocupando espacios estratégicos en empresas, gremios y organizaciones. 

Ya no somos solo parte de la ejecución, sino también de la definición del rumbo. El aporte diferencial es concreto: la presencia femenina amplía la mirada estratégica, integra variables económicas y humanas y fortalece la cultura organizacional. 

La diversidad reduce sesgos y mejora la calidad de las decisiones, impactando directamente en la rentabilidad. Más mujeres en la mesa de decisión no es solo equidad; es sostenibilidad, innovación y capacidad de adaptación. Es una decisión inteligente desde el punto de vista empresarial.

¿De qué manera la visión femenina está transformando la cultura de resultados y la resiliencia en las organizaciones actuales?

La visión femenina transforma la cultura de resultados porque amplía la definición de éxito. No basta con cumplir metas financieras; importa cómo se logran, su impacto en las personas y su sostenibilidad.

Desde mi experiencia, el liderazgo femenino integra exigencia con empatía y foco en objetivos con construcción de equipo. 

Esa combinación fortalece la resiliencia, porque las empresas no se sostienen solo por números, sino por cohesión y compromiso. En contextos inciertos, escuchar, adaptarse y generar confianza se vuelve estratégico. Esa inteligencia relacional, bien gestionada, es una ventaja competitiva real.

¿Cómo percibe la apertura hacia el liderazgo femenino en los principales gremios y cúpulas empresariales del país?

Percibo avances importantes, pero aún queda camino por recorrer. Existen gremios y espacios de alta decisión conformados exclusivamente por hombres. No se trata de cuestionar ese liderazgo, sino de reconocer que sin diversidad se limita la calidad del debate. 

Cuando falta representación femenina, falta perspectiva. Y eso impacta en la capacidad de anticipar riesgos y responder integralmente a los desafíos. 

La apertura está creciendo en lo empresarial, gremial e institucional, pero debe consolidarse como convicción estratégica, no como gesto simbólico. Incorporar más mujeres fortalece las organizaciones y mejora sus resultados.

¿Qué importancia le asigna a la marca personal y al prestigio para consolidar autoridad en sectores de alta competencia?

Le asigno altísima importancia a la marca personal en sectores de alta competencia. No es exposición, es coherencia entre lo que se dice, se hace y se sostiene en el tiempo. El prestigio se construye con trayectoria y resultados. 

Ese capital social genera confianza y otorga autoridad para impulsar cambios y enfrentar desafíos complejos. En entornos exigentes, la credibilidad es un activo estratégico. 

Una marca personal alineada con valores y experiencia potencia el liderazgo y amplifica el impacto.

¿Cuáles son las principales barreras culturales y estructurales que aún limitan el acceso femenino a las sillas de directorio?

Las barreras son culturales y estructurales. Aún persisten esquemas donde las sillas de directorio se ocupan por continuidad histórica más que por diversidad estratégica.

Hace falta comprender que incorporar mujeres fortalece la gobernanza y mejora decisiones. 

También existe una barrera interna: muchas mujeres dudan de su capacidad y postergan su participación por miedo a no estar “lo suficientemente preparadas”. Cuando acceden a esos espacios, el valor es evidente. El desafío es doble: generar oportunidades reales y animarnos a ocuparlas con convicción.

¿De qué forma su trayectoria inspira a las nuevas generaciones de mujeres a proyectarse en cargos de alta dirección?

A veces una no dimensiona el impacto de su recorrido hasta que una joven expresa que está mirando y tomando referencia. Allí comprendemos que cada paso también es señal para otras. La inspiración no está en el cargo, sino en el camino: animarse, prepararse y asumir responsabilidades con coherencia. 

Cuando una mujer ocupa espacios de dirección con profesionalismo, amplia el horizonte de lo posible. Cada avance individual reduce barreras simbólicas y demuestra que esos espacios también nos pertenecen. Eso, para las nuevas generaciones, es significativo.

¿Cuál es su visión sobre el liderazgo femenino en la agenda económica del 2026 y su mensaje para este 8 de marzo?

Mi visión para 2026 es que el protagonismo femenino en la agenda económica deje de ser novedad y se consolide como parte natural del liderazgo del país. Recientemente, uno de los gremios más referentes eligió por primera vez a una mujer en su presidencia, reflejando mayor madurez institucional. 

En lo personal, haber sido la primera mujer en presidir la Asociación de Emprendedores del Paraguay fue otra señal de evolución.

No es solo ocupar un cargo, sino demostrar que la diversidad mejora la calidad de las decisiones. 

Mi mensaje este 8 de marzo es que sigamos preparándonos y asumiendo con convicción los desafíos personales y profesionales. La satisfacción está en caminar con coherencia, propósito y aportando valor en cada rol que desempeñamos.

Redacción CEOpy:
Related Post

This website uses cookies.

Read More