En sus inicios, el principal obstáculo no fue la tecnología en sí misma, sino el arraigo cultural hacia los sistemas complejos y el uso del papel.
Para TAXit!, ser una empresa de capital 100 % paraguayo es un diferencial estratégico que permite una adaptación ágil a los cambios regulatorios locales y una conexión más genuina con el cliente. De cara al 2026, la apuesta de la firma se centra en fortalecer la cultura interna desde su nueva sede corporativa y en seguir humanizando la tecnología.
Mauricio Salerno, Gerente General de TAXit! destaca que la irrupción de una solución móvil obligó a la marca a trabajar intensamente en demostrar que la seguridad y la simplicidad podían convivir en un mismo ecosistema.
Hoy, esa barrera se ha transformado en una oportunidad de mercado: el contribuyente ya no solo busca cumplir con sus obligaciones, sino que valora el control y la transparencia que otorga tener su realidad financiera al alcance de un clic.
TAXit! vino a reconocer la manera de liquidar nuestros impuestos en Paraguay. En estos 12 años, ¿cuáles consideras que fueron las principales barreras que tuvieron que superar para que la gente adopte la herramienta?
Al inicio, el mayor desafío fue cambiar la forma en que la gente venía haciendo las cosas desde hace años. En Paraguay, todo lo relacionado a impuestos estaba muy ligado al papel, al contador y a sistemas complejos sin foco en la experiencia del usuario, lo que hacía que no fueran precisamente amigables.
Entonces, cuando aparecimos con la idea de «hacé todo desde tu celular», la reacción natural fue: «¿esto realmente funciona?». Ahí tuvimos que trabajar mucho en dos cosas: confianza y educación. Confianza en que la plataforma era segura, y educación para que las personas entiendan que ordenar la forma en la que llevan sus impuestos no tiene que ser complicado.
No fue de un día para el otro, pero con el tiempo el comportamiento del usuario fue cambiando. Hoy la gente ya busca simplicidad, control y soluciones prácticas.
Doce años después, vemos que esa primera barrera se transformó en una oportunidad: el usuario paraguayo evolucionó, adoptó la tecnología y hoy valora la transparencia. Esto se ve reflejado en la confianza depositada en nosotros para llevar más de 25.000 impuestos actualmente.
¿Cómo trabaja TAXit! para que los clientes sientan el proceso humano que hay detrás de la tecnología? ¿Es importante para ustedes ser una empresa de capital 100 % paraguayo?
La tecnología, por sí sola, no genera vínculo. Entendemos que lo que realmente construye confianza es la combinación entre tecnología y cercanía humana en la atención y resolución de problemas.
Por eso trabajamos en varios frentes: un equipo de soporte que acompaña al cliente en todo momento, comunicación clara y sin tecnicismos, y procesos pensados desde la experiencia del usuario, no desde la lógica contable. Nuestro objetivo es que el cliente sienta que no está solo frente a una app, sino respaldado por un equipo que entiende su realidad.
En cuanto a ser una empresa de capital 100 % paraguayo, creemos que es un diferencial importante al posicionarnos como una «marca país».
Esto nos permite entender mejor el contexto local, adaptarnos rápidamente a cambios regulatorios y construir soluciones pensadas para el paraguayo, no adaptaciones de otros mercados. Eso genera una conexión más genuina con nuestros usuarios.
La relación de las personas con sus impuestos suele ser compleja. ¿Qué consejos nos darías para reducir esas fricciones y cuánto tiempo deberíamos dedicarle a nuestra vida impositiva?
Es cierto: la relación suele ser tensa. Pero gran parte del problema está en la acumulación y la falta de orden; el famoso «preocuparse sobre la hora». En base a nuestra experiencia, estos son algunos consejos prácticos: registrar los gastos en el momento para evitar acumular facturas, digitalizar todo para simplificar el control y tener visibilidad constante de cuánto vas a pagar.
De hecho, hoy en día el 70 % de las facturas de nuestros clientes ya son electrónicas y las sincronizamos automáticamente. En cuanto al tiempo, no es necesario dedicarle horas.
Con una buena herramienta, 10 a 15 minutos por semana son suficientes para mantener todo en orden. El cambio de mindset es clave: dejar de ver los impuestos como una multa y empezar a verlos como parte de tu organización financiera personal.
Recientemente trasladaron su sede a un espacio más corporativo. ¿Qué planes tienen para este año tanto para los colaboradores como para los clientes?
El crecimiento de estos últimos años nos llevó a dar un paso importante: mudarnos a un espacio que refleje lo que somos hoy y lo que queremos construir a futuro. Creemos que la cultura no se declara, se vive.
Por eso impulsamos actividades que fortalecen el equipo y espacios de colaboración donde el talento pueda desarrollarse. De cara al año, para los colaboradores seguiremos invirtiendo en formación y fortaleciendo el liderazgo interno para consolidar una cultura ágil.
Para nuestros clientes, el foco está en nuevas funcionalidades que simplifiquen aún más la experiencia, mayor personalización del servicio e integraciones que automaticen procesos.
Nuestro camino es claro: seguir simplificando la vida impositiva de las personas, sin perder nunca el factor humano que nos trajo hasta acá.