Con una trayectoria marcada por el acompañamiento a más de 200 empresas, MCG Estudio Contable ha evolucionado desde el registro de datos hacia la entrega de proyecciones estratégicas y KPIs mensuales.
Para Cristina Rolón, directora de la firma, la clave no es solo «presentar impuestos», sino involucrarse en la lógica de cada negocio, traduciendo los números a un lenguaje simple que permita al empresario anticipar tendencias y mitigar riesgos antes de que se conviertan en obstáculos.
Esta visión integral se apoya en una estructura de transparencia absoluta, especialmente diseñada para atraer y retener al inversor extranjero.
Con 12 años de trayectoria, ¿cómo ha evolucionado la visión del estudio para pasar de ser un gestor tributario a un aliado estratégico del negocio?
Cuando inicié este camino hace 12 años, el mercado paraguayo entendía la contabilidad como un «mal necesario». Hoy, después de acompañar a más de 200 empresas en sus ciclos de crecimiento, puedo afirmar que la contabilidad es el GPS del negocio. Dejamos de entregar balances del mes pasado para empezar a entregar proyecciones del próximo trimestre. Implementamos reuniones mensuales de revisión de KPIs donde no solo analizamos qué pasó, sino qué va a pasar si mantenemos esta tendencia. Eso es ser aliado estratégico: anticipar, no solo registrar. La evolución fue bastante natural; empezamos a involucrarnos más, a ordenar procesos y a explicar números en un lenguaje más simple. Dejamos de ser solo quienes presentan impuestos para convertirnos en un apoyo real en el día a día.
¿Qué ventajas competitivas reales ofrece a un cliente el hecho de que su estudio sea verdaderamente multisectorial en un mercado tan diverso como el paraguayo?
Para nosotros, «multisectorial» no es una etiqueta de marketing, es parte de nuestro ADN profesional. Haber trabajado con distintos rubros nos dio algo que no se aprende en libros: criterio. Analizamos el negocio con referencias reales de cómo funcionan otros sectores, qué prácticas son eficientes y qué errores conviene evitar. Esto nos permite una detección temprana de riesgo; cuando veo una señal de alerta en un sector, como cambios regulatorios, inmediatamente comunico a todos los clientes que podrían verse afectados. Además, fomentamos el networking estratégico: conectamos clientes entre sí, como una empresa de tecnología que encontró su proveedor de seguridad dentro del mismo estudio.
Para el inversor extranjero que llega con incertidumbre, ¿cómo logran que la transparencia absoluta en tarifas y procesos se convierta en su mejor carta de presentación?
La transparencia es una herramienta de confianza. Un inversor extranjero llega con incertidumbre por la falta de información y por experiencias previas con costos ocultos.
Lo que hacemos es anticiparnos: detallamos cada tarifa y etapa del proceso desde el primer contacto. Eso transforma la conversación, porque el inversor deja de sentirse expuesto y pasa a tener el control.
Documentamos todo: propuestas claras y contratos sin ambigüedades. Recuerdo un caso de éxito con un inversor uruguayo que, tras una mala experiencia previa donde le cobraban «por gestión» sin explicaciones, me confesó que era la primera vez que entendía exactamente por qué pagaba cada cosa.
Hoy, cinco años después, sigue siendo cliente y nos refiere porque sabe que no habrá sorpresas.
¿De qué manera la educación financiera continua que brindan ayuda a desmitificar la burocracia local y empodera al empresario en sus decisiones?
La ignorancia financiera es el costo oculto más caro en cualquier negocio. Un empresario que no entiende su balance está tomando decisiones a ciegas.
En la práctica, realizamos reuniones mensuales de «traducción financiera»: cómo leer un flujo de caja o cómo interpretar los márgenes de cada unidad de negocio.
El objetivo es desmitificar lo técnico y convertirlo en accionable para que el cliente realmente pueda apoyarse en nosotros con claridad.
En un rubro donde la ética es clave, ¿qué significa para el estudio ejercer la transparencia y cómo impacta esto en la tranquilidad de sus clientes?
La ética no es un valor abstracto, es un protocolo operativo. Significa documentar todo, citar los artículos de ley que respaldan cada decisión, aplicar criterio técnico y alertar sobre riesgos. No es un lujo, es una inversión en sostenibilidad.
Esto nos ha proporcionado una tasa de retención del 94 %; los clientes se quedan porque se sienten tranquilos con la gestión. Además, gracias a este tipo de relacionamiento, obtenemos referidos de alta calidad que vienen buscando, por sobre todo, seriedad.
Ante la constante modernización regulatoria de Paraguay, ¿cómo garantizan una actualización permanente que anticipe los desafíos de cada sector?
Paraguay está en plena transformación digital y regulatoria. Nuestro sistema de actualización tiene tres ejes: monitoreo de fuentes oficiales de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), una red de inteligencia sectorial a través de consejos profesionales y capacitación continua, donde destino parte de los ingresos anuales del estudio a cursos de especialización.
No aplicamos soluciones genéricas; adaptamos los criterios regulatorios a la realidad de cada cliente, anticipando impactos antes de que se conviertan en un problema.
Mirando a los próximos cinco años, ¿cómo planean liderar la tecnología contable y la profesionalización de las empresas en expansión en el país?
Ya venimos incorporando inteligencia artificial de forma práctica y enfocada en resultados concretos.
No se trata de reemplazar el criterio profesional, sino de optimizar tiempos en tareas operativas como clasificación de gastos, conciliaciones o detección de inconsistencias. Esto nos libera para enfocarnos más en el análisis y en el acompañamiento humano.
Lo importante es que la tecnología esté al servicio de algo concreto: información más oportuna, procesos más ordenados y clientes que entiendan mejor su negocio.