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“No se trata solo de continuar una historia, sino de construir juntos.”

Desde su inicio, la Agencia Sallustro, en enero de 1950, fue creada por mi padre, el Cav. Octavio Sallustro D’Amatto, como una empresa familiar.
FAMILIA SALLUSTROAGENCIA SALLUSTRO Comercio Internacional
Desde su inicio, la Agencia Sallustro, en enero de 1950, fue creada por mi padre, el Cav. Octavio Sallustro D’Amatto, como una empresa familiar.

Mi padre invitó a mi tío materno a sumarse al proyecto, y con el tiempo también se incorporaron mis hermanos y mi prima. Si bien mi hermano siguió su propio camino emprendedor, mi hermana junto con mi prima acompañaron el crecimiento de la agencia durante décadas. Hoy tengo el privilegio de liderar esta oficina junto a la tercera generación —mis hijos— y a un gran equipo de trabajo que es realmente excepcional.

El mayor legado que recibí de mi padre fue claro: hacer bien las cosas. Eso implica trabajar con honestidad, transparencia, responsabilidad y respeto, cumpliendo siempre con las normas y con las personas.
A lo largo del tiempo, hemos sostenido ese compromiso y lo hemos fortalecido con capacitación constante, alineados con nuestro eslogan: Misión de Cumplir. La confianza de nuestros clientes es el reflejo más claro de ese camino. Hoy, nuestros resultados hablan de una forma de trabajar que se mantiene firme, evoluciona y sigue construyendo vínculos sólidos.

Para nosotros, la empresa siempre fue más que un lugar de trabajo: fue parte de la familia desde el primer día. Cada generación fue dejando su huella, sumando esfuerzo, valores y una forma de hacer las cosas que se transmite casi naturalmente. Hoy comparto este camino con mis hijos, y eso le da un sentido especial a cada logro. No se trata solo de continuar una historia, sino de construir juntos, con respeto por lo que recibimos y con entusiasmo por lo que viene. Transmitir ese legado es un desafío hermoso.

En un mundo que a veces parece ir en otra dirección, sostener valores como la honestidad, el respeto y el compromiso se vuelve aún más valioso. Es como remar con determinación: sabemos hacia dónde queremos ir, y cada gesto, cada decisión, fortalece ese camino. Cuando esos principios se viven y se comparten, no solo se preservan en el tiempo, sino que se multiplican.
Nuestra meta es clara: llegar a los cien años como empresa familiar, con los valores intactos y nuevas generaciones que sigan creyendo que hacer las cosas bien siempre vale la pena.

Redacción CEOpy:

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