FAMILIA MARTINEZ – ALBERDíN
De ese punto emblemático nació el nombre de la empresa, Alberdin, y también una historia marcada por el trabajo, la calidad y el espíritu familiar.
En sus primeros años, Alberdin se dedicaba a la elaboración y comercialización de ravioles y empanaditas de carne, conocidas popularmente por el nombre de pastelitos de carne. Ambos productos conquistaron rápidamente al público por su sabor inigualable y consistencia, destacando que fueron los pioneros en introducir estos productos al país. El empuje de los fundadores permitió que aquel sencillo local en el que todo empezó, se transformara en una industria referente del sector gastronómico paraguayo.
A lo largo de casi siete décadas, Alberdin evolucionó incorporando tecnología y procesos industriales, sin abandonar su esencia artesanal. Hoy es sinónimo de sabor, tradición y confianza, con presencia en todo el país y proyección internacional. Su crecimiento sostenido se explica por la coherencia entre los valores familiares, la visión empresarial y la capacidad de adaptación a los cambios del mercado.
Uno de los pilares que sustenta su éxito es la calidad: más del 85% de las materias primas utilizadas son nacionales, y los procesos de producción incorporan tecnologías de conservación avanzada, como el sistema de congelación IQF y túneles de -40ºC, que garantizan la frescura y la inocuidad de los alimentos.
La innovación ha sido otro motor constante.
La empresa amplió su portafolio más allá de las pastas tradicionales, incorporando bocaditos, empanadas, tartas y sopas paraguayas, ajustándose a las nuevas tendencias de consumo. También implementó un modelo de franquicias y un canal digital, a través de su tienda virtual “Almacén de Congelados”, que le permitió mantener la cercanía con sus clientes incluso durante los años de pandemia.
Su cultura organizacional se basa en la capacitación permanente, la gestión responsable y el compromiso con el país. En 2021, recibió la licencia Marca País Paraguay, un reconocimiento que distingue a las empresas que representan la identidad y la excelencia nacional. Este logro refleja tanto la solidez de su estructura como el impulso de las nuevas generaciones, que aportan una gestión moderna, profesional y orientada al futuro.
La esencia familiar sigue siendo el corazón de la compañía. Las distintas generaciones han sabido equilibrar tradición y modernidad, manteniendo viva la pasión por lo que hacen, sin perder el foco en la sostenibilidad y la innovación. La clara separación entre los vínculos afectivos y las responsabilidades empresariales permitió construir una organización sólida, con liderazgo profesional y visión de largo plazo.
Esa combinación entre herencia y evolución ha fortalecido la cohesión del equipo y el sentido de pertenencia de sus colaboradores.
De cara al futuro, la empresa busca consolidarse como una marca líder de alimentos paraguayos en el Mercosur, expandiendo su red de distribución y desarrollando nuevas líneas de productos. Su objetivo es seguir creciendo sin perder el sabor, la calidad y la calidez familiar que la convirtieron en una de las marcas más queridas del país.