La inteligencia colectiva y su gran potencial

A lo largo de mi vida he tenido el privilegio de trabajar en varios equipos en diferentes roles. 
A lo largo de mi vida he tenido el privilegio de trabajar en varios equipos en diferentes roles.

Empecé como programador, luego tomé gerencias, emprendí, me asocié (hoy tengo 5 socios), he trabajado en diversos proyectos, algunos muy exigentes.  Como facilitador he podido ayudar a decenas de equipos ejecutivos y operativos a llevar sus equipos al siguiente nivel. 

Hace un par de años armamos REF en Uruguay, una organización que reúne ejecutivos en grupos de 15 personas que se juntan mensualmente para crecer como líderes.  

Sobre el valor de la inteligencia colectiva

En este camino he podido apreciar el valor que tiene la inteligencia colectiva y creo que, si bien muchos creen también en esto, al momento de buscar soluciones, en lugar de sacarle todo el jugo a esa inteligencia colectiva, se apuran y traen a un experto externo.

Es cierto que en ocasiones ayuda mucho traer a un especialista en el tema.  Sobre todo, cuando esa persona no solo “sabe” del tema porque ha leído o estudiado mucho sobre el mismo, sino cuando ha tenido la responsabilidad de hacerlo con sus propias manos.  Hoy veo mucha gente hablando de forma muy bonita sobre temas profundos dando consejos, sobre todo en las redes sociales, y me pregunto si alguna vez lo lograron hacer por sí mismos antes de recomendar a otros como hacerlo. Hace un tiempo escribimos un artículo llamado la diferencia entre el saber y el hacer que les recomiendo que lean o escuchen si quieren profundizar sobre este tema.

Pero también es cierto que podemos usar la inteligencia y el conocimiento de las personas del propio equipo.  Me refiero a esas conversaciones que nos muestran de lo que somos capaces cuando colaboramos.  En la música lo podemos apreciar.  Es ese “extra” que hizo a los Beatles ser más que la suma de John, Paul, George y Ringo. Que hizo a Mick, Keith y otros ser los Rolling Stones. Eso que hizo a Freddy Mercury ir a buscar al resto de sus colegas cuando trató de hacerlo solo y no pudo hacerlo tan bien como Queen.

¿Resultados?

Muchas veces yo mismo he caído en el error de pensar en ir a buscar una solución afuera antes de buscar un poco más adentro.  Recuerdo varias anécdotas.  Por ejemplo, en REF queríamos traer a un experto a hablar de formas de remuneración variable (sueldo variable, bonos, stock options, etc.) y preferimos apelar a una conversación de inteligencia colectiva.  Imagínense la conversación que se dió en un grupo de 15 ejecutivos, algunos que han trabajado en corporaciones globales o empresas locales, otros que tienen sus propias empresas, emprendedores que están en el mundo de venture capital, en diferentes industrias.  El resultado, a mi juicio, fue mucho más jugoso que si hubiéramos traído a un especialista a hablar de formas de remuneración en el vacío.  Aquí hubo historias reales, ejemplos concretos, porcentajes específicos, ventajas y desventajas de haber hecho algo o no.

Otro ejemplo también en REF fue en una mesa redonda de innovación.  Uno podría imaginar que se hablaría de Design Thinking o de invenciones novedosas.  Pero de lo que se habló cuando preguntamos momentos reales que sintieron que innovaron en sus empresas fue de armar un grupo de personas con un objetivo concreto, foco y apoyo de la dirección, en ocasiones algo de presupuesto -no demasiado grande, por cierto- de hacer cosas chicas, pero con impacto real en el negocio. Al final, esto de innovar tiene que mucho que ver con la gobernanza y el foco de la organización.  Sin dudas, las técnicas y metodologías de innovación son efectivas, pero ¿de qué sirven si no podemos resolver primero los puntos anteriores?

En proyectos de tecnología también tengo decenas de ejemplos de momentos críticos, con sistemas caídos de misión crítica, donde la solución fue encerrar en una misma oficina técnicos de diversas empresas a trabajar juntos a mostrarnos información cruzada, a conversar y probar posibles soluciones hasta que logramos resolverlo. 

Cuando veo documentales de los Beatles o de los Rolling sobre como compusieron algunas de sus obras maestras veo que el método que usaron, salvando las distancias, fue muy parecido a lo que hicimos en un centro de cómputos.  En la música a veces se le llama “jamming”, en la empresa una forma de llamarlo es inteligencia colectiva. 

Esa inteligencia colectiva es la que permite metabolizar la experiencia y transformarla en sabiduría colectiva.

A varios de nuestros clientes les proponemos, para armar su estrategia o trabajar un tema importante, que junten a las personas clave a co-construir el plan de acción.  A veces son 5 o 6 personas, pero en ocasiones son decenas o cientos de personas.  Tenemos un método para hacerlo que se llama Indagación Apreciativa.  Se basa en que el conocimiento ya está en el colectivo. Muchas veces en reuniones previas a la sesión aparece la duda de algún directivo de si las personas tienen la información como para poder aportar y quieren hacer una presentación para nivelar. 

Se sorprenden cuando les decimos que no es necesario, lo único que hay que hacer es asegurarse que haya alguien en la sala que sepa y luego “entregarse” al método para que todos hablen y colaboren de forma ordenada.  El resultado en general es muy valorado pues tienen más tiempo para conversar y acordar sin perder tiempo en presentaciones.

¡La sabiduría ya está en el colectivo!

Los invito a aprovechar mucho más la inteligencia colectiva. Seguramente, al igual que yo, se van a sorprender del enorme poder que tiene.  Si ponen a las personas correctas y usan un método efectivo, van a poder apreciar su valor. 

Me encanta ver como cuando se juntan buenas personas tanto desde el punto de vista humano como desde el punto de vista técnico con ganas de cooperar, y logramos que realmente colaboren, el resultado es mejor que el que nos hubiéramos imaginado, el resultado no está pre-determinado. 

Como decía Aritóteles: “El todo es mayor que la suma de las partes”. 

Artículo elaborado por Gonzalo Noya, socio de Xn Partners.

Gonzalo Noya:

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