La inteligencia artificial domina hoy las conversaciones sobre innovación financiera.
Opinión
La inteligencia artificial dejó de conversar y se puso a trabajar. La única decisión que queda pendiente es de cada directorio.
Una señal de trabajo en equipo es ver a las personas colaborando en una reunión de trabajo.
En los últimos años, Paraguay dejó de ser un actor secundario para convertirse en un destino atractivo para la inversión.
La Odisea no trata sobre cómo volver a casa. Trata sobre quién vuelve después del viaje.
En la era de la IA no tenemos certezas,
pero sí podemos tener claridad.
Nuevas exigencias del MTESS (Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social) ponen la prevención del acoso y la violencia laboral en la agenda de los directorios.
En un momento en que crecer ya no garantiza coherencia, el liderazgo empieza a medirse también por el costo que decide absorber.
En un entorno donde la ejecución se volvió abundante y la tecnología acelera decisiones sin contexto, la verdadera tarea del CEO ya no es hacer más, sino ofrecer una lectura que ordene el ruido, devuelva criterio y le dé significado al rumbo.
La mayoría de las empresas mide el ausentismo. Paradoja: eso representa apenas el 11% del costo real. El 89% restante tiene nombre — presentismo — y casi nadie lo está midiendo.
