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Este hito no solo representa un avance en la modernización de las unidades generadoras de la EBY, sino también un paso firme en la consolidación del sector industrial del país como proveedor de soluciones de alta complejidad.
La entrega se da en el marco de los contratos de rehabilitación de seis turbinas de la central, adjudicados mediante licitación internacional al Consorcio Argentino Paraguayo para Yacyretá (CAPY). En ese contexto, CIE fue la responsable de fabricar, en suelo nacional, piezas clave con exigentes requisitos técnicos, posicionando al país como actor relevante en el ámbito de la ingeniería electromecánica aplicada a grandes obras energéticas.
Apertura
Como parte de este proceso, CIE anunció la realización de jornadas institucionales de puertas abiertas que se desarrollarán del 25 al 28 de junio en su planta industrial ubicada en Isla Bogado, Luque. La iniciativa busca compartir con autoridades nacionales, empresarios, representantes diplomáticos y académicos el alcance del trabajo desarrollado, así como mostrar el potencial tecnológico y humano que se encuentra detrás de este logro.
Durante cuatro jornadas consecutivas, la planta de CIE abrirá sus puertas a distintos sectores. El 25 de junio será el turno de las autoridades del Gobierno; el 26, de representantes del sector privado, gremios e instituciones financieras; el 27, del cuerpo diplomático acreditado en Paraguay; y el 28, de estudiantes de carreras técnicas e ingenierías.
“Lo que estamos entregando a la Entidad Binacional Yacyretá es parte de un contrato de mantenimiento de 6 de las 20 turbinas que tiene la EBY. Es un hito importante para la industria paraguaya porque su nivel de complejidad es sumamente elevado. Son componentes que, en su totalidad, pesan aproximadamente 450 toneladas. Sin embargo, las piezas tienen una tolerancia de una décima de milímetro”, destacó Eduardo Borgognon, presidente de CIE.
Agregó que la complejidad del proyecto no solo se encuentra en la maquinaria que se necesita para emprender las tareas, sino en la capacidad del operador de la máquina, en la ingeniería de soporte y en la medición de las piezas. “Todo este proceso y trabajo hace que nosotros los industriales paraguayos nos sintamos orgullosos”, subrayó el representante.
¿Qué busca transmitir CIE al invitar a actores del ámbito público, privado, diplomático y académico?
Estamos mirando mucho hacia Paraguay, por eso abrimos nuestras puertas para que la fábrica pueda conocerse. Lo que buscamos con esta apertura es mostrar a la gente lo que la mano de obra paraguaya está haciendo y vino haciendo a nivel nacional e internacional. Queremos que este ímpetu industrial que está teniendo Paraguay pueda ser acompañado por una empresa local que habla el mismo idioma y conoce cómo funciona el país.
Queremos mostrar cómo hemos aprendido en todos estos años a trabajar con las exigencias que requiere el mercado internacional pero aplicado al mercado nacional. No hay contrato chico para nosotros, tenemos contratos que van desde provisión de ingeniería, controles de calidad hasta contratos de gran envergadura, pero CIE tiene un abanico de opciones.
Hacemos desde mantenimiento de pequeñas piezas, que entran y salen de nuestra planta en el día, hasta proyectos que duran años como el que tenemos con Itaipú, que consiste en e cambiar la central de analógica a digital. Somos una empresa muy versátil y es lo que buscamos transmitir: mostrar este importante hito para la industria nacional y contar eso al sector empresarial, público, diplomático y académico que una empresa como CIE existe en Paraguay y está preparada para afrontar los desafíos que tienen el país y el mundo.
¿Qué impacto tiene este tipo de proyectos industriales en la economía y en el posicionamiento de Paraguay como país exportador de tecnología e ingeniería de calidad?
Uno de los impactos de este proyecto con Yacyretá es la participación de la industria nacional en el mantenimiento de la hidroeléctrica, es importante que Yacyretá esté en pleno funcionamiento de tal manera que siempre podamos tener disponible la energía que podemos producir.
Como cualquier instalación, las hidroeléctricas no están ajenas a eso y lo importante es que paraguayos participan de ese proceso. En cuanto al trabajo del CIE en proyectos de infraestructura en nuestro país, los mismos tienen un impacto directo en nuestra economía, primero por la recepción de las inversiones y, por otro lado, por la generación de mano de obra.
Uno de los rubros más sensibles es el del transporte, tanto fluvial como terrestre, con la fabricación de barcazas, remolcadores y puentes, el CIE ofrece soluciones logísticas que permiten abaratar esos costos lo que se traslada como beneficio a los consumidores finales, ya sea importando o exportando. Como empresa, lo que buscamos es brindar soluciones a nuestros clientes para que esos proyectos de infraestructura se terminen de la forma más conveniente y con el mayor grado de calidad.
¿Qué rol juega el talento humano paraguayo en estos logros industriales y cómo promueven desde CIE la formación profesional dentro de la empresa?
Siempre decimos que las máquinas pueden ser compradas, pero sin los operadores esas máquinas no tienen valor. CIE fue la primera empresa en Paraguay en ser certificada con el ISO 9000. Para nosotros la calidad es un aspecto importante y la calidad es el reflejo de un personal bien capacitado. Contamos con una escuela de soldadura, de montaje y de otras capacidades.
Esta es una mano de obra que uno no encuentra capacitada en el mercado, nosotros capacitamos de cero a la gente. Contamos con cerca de 100 ingenieros, somos una empresa de poco más de 600 funcionarios. La antigüedad promedio en la empresa es poco más de 17 años, tenemos un programa de retención muy importante porque el componente de capacitación es una valiosa inversión que hacemos con nuestros funcionarios y los queremos retener.
Para nosotros, el valor de la empresa no está en la tierra, en el hierro ni en el techo, sino en la gente que hace posible que esa infraestructura dé como consecuencia un producto bien terminado y la satisfacción del cliente.
¿Cómo se logra mantener un liderazgo en la industria metalmecánica en Paraguay y la región?
Primero con una constante reinversión de la empresa, a la empresa hay que darle de comer de alguna manera. La renovación, no solo en gente, es importante. En todos estos años, hubo una renovación no solo del directorio, sino de la plana ejecutiva y de los supervisores, siempre hay una renovación de la gente. Hay una reinversión de la tecnología con el recambio de maquinarias, vemos que se abren nuevos nichos de mercado, entonces eso requiere de equipamientos nuevos y más modernos. Hasta hace algunos años los equipos se medían de manera física, hoy los equipos se dimensionan y controlan de manera digital. Hay mucha reinversión que nos permite seguir con el nivel de calidad y exigencia que el mercado internacional impone. El CIE no solo tiene un área de fabricación, sino un sector de montaje muy importante.
Hemos realizado en Paraguay y otros países instalaciones industriales que no necesariamente utilizaron componentes hechos en nuestra fábrica. Por ejemplo, en Paraguay hemos instalado el 100% de una fábrica de cemento, el cliente adquirió la fábrica de China, hicimos la recepción de todos los equipamientos y montamos todo eso en base a la ingeniería que pasó el fabricante, el manejo de toda la planta lo hicimos nosotros.
Entonces, CIE no solo es una fábrica sino también una empresa de montaje electromecánica que permite la instalación de industrias. Hoy Paraguay está con un empuje importante en lo que respecta a industrializar el país, hablamos de grado de inversión, seguridad jurídica, y montón de elementos que el gobierno está vendiendo de tal manera que la inversión extranjera venga a Paraguay y nosotros, como una pata local, somos un facilitador para que esos capitales aterricen de manera más suave en nuestro país y que podamos facilitar su acceso.
Han exportado equipos a 16 países en 4 continentes. ¿Cómo se construye esta red internacional de confianza?
Haber trabajado con empresas internacionales de manera seria te otorga reputación, que es lo último que uno debe perder. Por eso siempre hay que mantener una buena reputación primeramente por calidad, cumplimiento de plazos, seriedad en el respeto de temas contractuales. Eso hace que la gente se acuerde bien de nosotros y que nos llame para seguir trabajando en emprendimientos a nivel mundial. Tuvimos una gran escuela, que es haber trabajado con grandes empresas en Itaipú y Yacyretá.
A partir de ahí, esas empresas son las que nos siguieron invitando para participar de estos emprendimientos que se desarrollaron en 16 países. La clave está en la seriedad, en comprometerse y cumplir con lo que uno pactó. Independientemente de algún momento en que uno tiene inconvenientes en la ejecución de los contratos, es siempre importante mantener el buen nombre y la reputación para que la empresa pueda seguir en el tiempo.
Cerca de 300 empresas participaron de la construcción de Itaipú, hoy menos del 10% siguen vivas. Haber tenido la visión de no quedarnos con lo que hicimos en el pasado e invertir en el presente mirando el futuro hoy nos permite mirar lo que se viene con mucho entusiasmo y no pensar en lo que hicimos, sino pensar en lo que hicimos en el pasado para invertirlo en el futuro. Paraguay está pensando en grandes proyectos, no solo miramos afuera sino hacia adentro, donde hay proyectos de hidrógeno, de pasta celulosa, biocombustible, generación de energías, centrales hidroeléctricas.
¿Qué necesita hoy la industria paraguaya para seguir transformando sueños en progreso, como afirma el lema de CIE?
Hay un elemento con el cual hoy estamos tropezando con grandes países que son los que ya aprendieron, que es la estructura financiera. Si bien es cierto en nuestro país se formó la Agencia Financiera de Desarrollo, que es importantísimo a la hora de desarrollar el sistema financiero y facilitar la inversión de grandes montos de capital, hay que entender que la industria necesita de plazos y condiciones más convenientes para poder hacer frente a la necesidad de capitales que eso implica.
Un convoy de barcazas vale aproximadamente 22 millones de dólares, estamos hablando de equipos de alta demanda de capital y vemos que países vecinos tienen instituciones que financian a 25 años de plazo con 3 años de gracia con tasas subsidiadas. A final de cuentas, uno pierde en tasas de interés, pero gana el movimiento económico. Al final la ecuación es positiva y si hay un elemento que falta es ese. El gobierno está trabajando en ese tipo de iniciativas y esperemos que podamos tener resultados lo más rápido posible. Lo otro es que es el empresariado paraguayo siga apostando a la inversión, algo que lo viene haciendo, pero es importante que las condiciones financieras ayuden.


