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Detrás de este avance se encuentra un trabajo articulado entre empresas, instituciones y gremios que buscan no solo abastecer el mercado interno, sino también proyectar al Paraguay como un proveedor competitivo en la región. La innovación, la calidad y el cumplimiento normativo se vuelven ejes centrales para un sector que apuesta a consolidarse como pilar de autonomía sanitaria.
En esta entrevista, Gerardo García, presidente de la Cámara de la Industria Química Farmacéutica del Paraguay (CIFARMA), comparte una visión estratégica sobre los logros recientes, los desafíos emergentes y el camino que se traza para fortalecer la industria nacional de cara al futuro.
Desde su fundación, CIFARMA ha sido clave para avanzar en calidad, innovación y acceso a medicamentos seguros en Paraguay. ¿Cómo describiría el rol actual de la Cámara en el fortalecimiento del sector?
CIFARMA nació con el propósito de unir y representar a la industria farmacéutica nacional, garantizando el acceso de la población a medicamentos seguros, eficaces y de calidad. A lo largo de su historia, ha acompañado la evolución del sector, adaptándose a los cambios tecnológicos y regulatorios, y generando un espacio de cooperación entre empresas y autoridades.
Actualmente, la Cámara reúne a 18 de los principales laboratorios nacionales, todos con certificación en Buenas Prácticas de Manufactura (GMP), que representan la mayor capacidad productiva del país.
Desde este liderazgo, CIFARMA impulsa la innovación, la formación técnica y la proyección internacional de la industria.
¿Puede hablarnos del crecimiento del sector en los últimos años y cuáles han sido los ejes que impulsaron este fuerte desarrollo?
En los últimos cinco años, el mercado farmacéutico paraguayo creció un 42 %, pasando de USD 421 millones a USD 598 millones.
Este avance estuvo impulsado por una mayor capacidad productiva —hoy en uso del 74 %—, inversiones sostenidas (USD 21 millones en 2023), incorporación constante de tecnología y una fuerza laboral altamente calificada, donde casi la mitad cuenta con formación terciaria o universitaria.
Las exportaciones también han sido un motor clave, alcanzando USD 73,7 millones en 2023, con empresas paraguayas presentes en más de 20 mercados.
Estos resultados confirman que la producción nacional no solo abastece gran parte del mercado interno, sino que también compite con éxito a nivel regional.
Ante regulaciones sanitarias cada vez más exigentes y complejas, ¿qué rol cumple la Cámara en facilitar el cumplimiento normativo y promover estándares como las Buenas Prácticas de Manufactura?
CIFARMA trabaja activamente para que sus asociados cumplan con los más altos estándares regulatorios, impulsando capacitaciones técnicas permanentes y promoviendo el fortalecimiento técnico e institucional de DINAVISA.
Uno de los objetivos estratégicos es apoyar los procesos que permitan su futura acreditación ante la Organización Panamericana de la Salud (OPS), lo que abriría la posibilidad de acceder a nuevos mercados para los medicamentos paraguayos.
Esta cooperación entre sector público y privado busca asegurar que nuestras plantas certificadas en Buenas Prácticas de Manufactura (GMP) estén alineadas con estándares internacionales, fortaleciendo así la competitividad y la proyección internacional de la industria nacional.
En un mundo donde la biotecnología y los biosimilares cobran relevancia, ¿qué oportunidades y retos visualiza para las farmacéuticas paraguayas en esos segmentos emergentes?
En Paraguay ya hay empresas nacionales incursionando en la producción de biosimilares de calidad, lo que abre el camino para diversificar la oferta y facilitar el acceso a tratamientos para enfermedades complejas, además de generar oportunidades de exportación.
No obstante, este desarrollo exige inversión en tecnología, capacitación especializada y marcos regulatorios adecuados.
Desde CIFARMA, consideramos clave que las políticas públicas incluyan mecanismos de financiamiento y transferencia tecnológica, siguiendo ejemplos como el Plan Nova Indústria Brasil, que impulsa la producción de medicamentos estratégicos a través de créditos blandos, estímulos fiscales y apoyo a la innovación.
Mirando hacia adelante, ¿cuál es la visión estratégica de CIFARMA para consolidar la industria como una palanca de crecimiento económico, salud pública y desarrollo local sostenible?
Nuestra visión es que la industria farmacéutica nacional sea un pilar de la autonomía sanitaria del Paraguay, con la capacidad de garantizar el abastecimiento de medicamentos esenciales incluso en situaciones críticas como una pandemia.
Queremos consolidar un sector que, además de aportar al crecimiento económico y generar empleo calificado, asegure que el país no dependa exclusivamente de importaciones en momentos de emergencia.
Para ello, seguiremos invirtiendo en tecnología, ampliando la capacidad productiva, fortaleciendo la cooperación con el Estado en materia de compras públicas y fomentando la innovación.
El objetivo es que Paraguay no solo produzca para su mercado interno, sino que sea un proveedor confiable y competitivo para la región.


