Compartir
¿Cómo gestiona usted el desafío de la visibilidad y la marca personal en entornos empresariales históricamente masculinos?
Ser mujer en un entorno mayoritariamente masculino ha sido mi mayor ventaja competitiva, ya que mi marca personal no se construye sobre la base de la competencia por un lugar, sino sobre la potencia de la colaboración.
En entornos históricamente masculinos, he descubierto que mi rol no consiste en replicar estilos ajenos, sino en aportar sensibilidad estratégica y capacidad de gestión emocional, cualidades que son propias de nuestra naturaleza femenina.
Entiendo que un equipo de alto rendimiento es aquel que logra el equilibrio perfecto entre la fuerza y la intuición, así como entre el análisis de datos y la empatía humana.
¿Qué importancia tiene para usted la autenticidad al ocupar espacios de decisión?
Mi visibilidad se ha potenciado al ocupar esos espacios con autenticidad. Al no buscar “encajar” a la fuerza, he podido ofrecer una visión distinta que enriquece la mesa de trabajo y la toma de decisiones.
Para mí, el verdadero liderazgo en el campo moderno nace de entender que las diferencias masculinas y femeninas son engranajes que, cuando trabajan de manera conjunta, logran una gestión mucho más resiliente y profesional.
Es un espacio que permite a todos sus integrantes desplegar sus habilidades para escalar juntos los niveles de éxito.
¿Cuáles considera que han sido sus mayores logros estratégicos al frente de la gerencia del CEA?
Con una trayectoria profesional de más de 20 años y cinco años al frente de la gerencia del CEA, he liderado la transformación de la entidad hacia una gestión más humana y eficiente.
Mi mayor logro estratégico ha sido la consolidación de un equipo de trabajo maduro y resiliente, capaz de ejecutar hitos de escala internacional, como el Congreso CEA, bajo una visión de unidad y excelencia.
Como líder, me defino por una mentalidad innovadora y conciliadora, pues creo firmemente que el éxito empresarial en el sector agropecuario no solo depende de la tecnología, sino de la armonía de los equipos.
¿De qué manera conecta su arraigo por la tierra con su vida personal y familiar?
Esta visión profesional está profundamente arraigada en la nobleza de la tierra, entendiendo el campo no solo como un motor económico, sino como el origen de nuestra identidad y seguridad alimentaria.
En mi faceta personal, canalizo mi creatividad a través de la escritura y las artes manuales, especialmente en la técnica de amigurumi con sentido espiritual.
Para mí, el equilibrio perfecto nace en el hogar, dedicando tiempo a mi familia, quienes son el motor de mi compromiso con un sector que, al igual que la naturaleza, nos devuelve con justicia todo el cuidado que le brindamos.


