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JOSÉ BRÍTEZ – CEO DE BANCO ITAÚ
En estos cinco años estaremos enfocados en tres grandes frentes prioritarios: i) oportunidades climáticas, referido a la gestión del riesgo climático en los negocios y operaciones del banco y a la medición de emisiones que financiamos y las que se generan desde nuestros centros de operación; ii) financiación sostenible, para impulsar el diseño y desarrollo de productos de financiación que nos permitan conducir capital, intencionadamente, a sectores que consideramos generan impactos socioambientales y climáticos positivos, y; iii) desarrollo y finanzas inclusivas, como un asunto prioritario para avanzar en materia de orientación e inclusión financiera y para seguir trabajando en temas de diversidad e inclusión con nuestro público interno y clientes. Este último frente también se complementa con los esfuerzos para fortalecer la gestión de nuestros proveedores. Al recorrer esta nueva estrategia, vemos considerados varios de los principios del Pacto Global.
Así es como el cuidado por los derechos humanos y las prácticas laborales se ve presente en varios de nuestros documentos y políticas que rigen el relacionamiento con colaboradores, clientes, la sociedad y los proveedores. Algunos de ellos son el Código de Ética, el Código Interno de Conducta, las políticas de Diversidad e Inclusión, la de Salud y Seguridad en el Trabajo, la de Gestión de Riesgos Socioambientales y Climáticos para el análisis de operaciones de crédito de clientes, el Código de Ética de Proveedores y las cláusulas contractuales que mantenemos con clientes y proveedores para obtener su compromiso con asuntos como la lucha contra formas de trabajo infantil y forzoso.
En los últimos años, hemos fortalecido nuestra gestión del público interno en dos grandes frentes. Por un lado, en cuanto a la salud y seguridad ocupacional de nuestros colaboradores mediante un diagnóstico y una evaluación general de funciones y puestos de trabajo, el establecimiento de una Comisión Interna de Prevención de Accidentes y la contratación de médicos laborales, entre otras iniciativas. Por otro lado, en cuanto a los esfuerzos por avanzar en la agenda de diversidad e inclusión, conseguimos que más del 50% del total de posiciones de liderazgo estén ocupadas por mujeres. Aún tenemos desafíos de representación para los niveles gerenciales y de dirección y para alcanzar nuestro objetivo de contar con al menos 1% de colaboradores con discapacidad sobre el total de funcionarios. Para avanzar sobre estos retos a un mejor ritmo, estamos trabajando para implementar acciones concretas que fortalezcan nuestra cultura de inclusión laboral y nuestros procesos de reclutamiento.
En cuanto a la gestión ambiental y climática, trabajamos por un lado enfocados en nuestras operaciones internas, y por otro, con nuestres clientes, principalmente, corporativos, por las operaciones que financiamos. Sobre la gestión ambiental interna, este año hemos culminado un estudio que nos permite identificar cuáles son los proyectos que nos van a permitir las mayores reducciones de emisiones de CO2e generadas por nuestros centros de operación. Así también, trabajamos en fortalecer el análisis del componente climático en operaciones de crédito para atender requerimientos del Banco Central del Paraguay y de nuestra casa matriz, pero por sobre todo para asesorar mejor a
nuestros clientes y poder acompañarlos en el fortalecimiento y crecimiento de sus negocios. Conducir capital a sectores que generan un impacto socioambiental positivo es uno de nuestros principales desafíos. En 2025, en los últimos meses del año, hemos desembolsado préstamos por un valor total mayor a USD 11 millones solo para la adquisición de vehículos híbridos o eléctricos y la compra de la primera vivienda. Por estos resultados, fuimos reconocidos por la Agencia Financiera de Desarrollo, como la institución financiera con las mayores colocaciones en estos destinos.
Toda esta agenda de asuntos prioritarios propuestos por nuestra nueva estrategia de sostenibilidad está apalancada por la forma que tenemos de hacer negocios y de gestionar nuestras operaciones en Itaú.
Esto es mediante una administración cuidadosa de los riesgos y entendiendo que la ética no se puede negociar. Nuestros procedimientos y políticas de lucha contra la corrupción, los conflictos de interés, el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo son cruciales en nuestros esfuerzos de combatir actos ilícitos. En esta tarea de gestionar todos estos asuntos, es muy importante contar con instancias que permitan a nuestros colaboradores acceder a orientaciones sobre el comportamiento que esperamos, y así también que puedan encontrar canales para hacer denuncias sobre posibles desvíos éticos y que sean tratados debidamente. También contamos con canales para recibir inquietudes de esta índole por parte de nuestros clientes, proveedores y la sociedad en general.
Trabajar de esta forma, teniendo en cuenta los impactos económicos y socioambientales de nuestros negocios, nos permite entender mejor cuál es el rol que tenemos como empresa en la sociedad. Nos permite hacer buenos negocios, para Itaú, para nuestros clientes, para todos.


