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ANDREAS NEUFELD, PRESIDENTE DE GRUPO YAGUARETE
Por eso promovemos una cultura basada en el respeto al medio ambiente y a las personas, la igualdad de oportunidades y el desarrollo integral de quienes forman parte de nuestra organización y de nuestra cadena de valor. Este enfoque se materializa en una política transversal de derechos humanos, laborales y ambientales, basada en principios de no discriminación, respeto por la dignidad de las personas y protección del entorno. La política establece el rechazo absoluto al trabajo infantil, al trabajo forzoso, a cualquier forma de vulneración de los derechos fundamentales y a prácticas que ocasionen daños ambientales significativos. En coherencia con estos principios, la organización se compromete a no establecer ni mantener relaciones comerciales con entidades vinculadas a estas prácticas.
Nuestra visión alcanza también a proveedores, recicladores y comunidades vinculadas; promover la formalización, la capacitación y relaciones de largo plazo contribuye a construir una economía circular con impacto social positivo.
A medida que incorporamos nuevas unidades de negocio, el desafío fue preservar una cultura organizacional coherente mediante la consolidación de procesos de gestión de personas, políticas institucionales unificadas y diálogo permanente.
En una industria como la nuestra, cuidar a las personas y al medio ambiente son condiciones primarias para construir un crecimiento, por lo que la seguridad y la salud ocupacional forman parte de nuestros pilares de gestión. Durante los últimos años hemos desarrollado programas de capacitación, optimizado controles operativos, mejorado la infraestructura y consolidado procedimientos de prevención. Este trabajo se sustenta en una política integrada, respaldada por las normas ISO9001 de gestión de la calidad, ISO14001 de gestión ambiental e ISO45001 de gestión de seguridad y salud en el trabajo. A este marco se suma la certificación FSSC 22000, que fortalece la gestión de la inocuidad alimentaria y el acceso a mercados globales. Estas certificaciones reflejan nuestro compromiso con la mejora continua, la prevención y el cuidado de las personas y del entorno.
Asimismo, impulsamos procesos para garantizar la igualdad de oportunidades en el acceso al empleo y el desarrollo profesional basados en el talento y la capacidad, convencidos de que la diversidad enriquece la toma de decisiones e impulsa la innovación.
La economía circular constituye la esencia del modelo de negocio de Grupo Yaguarete y nuestra forma de entender el desarrollo industrial. A través de nuestras distintas unidades de negocio, recuperamos, transformamos y reincorporamos materiales al ciclo productivo para reducir la disposición final de residuos. Actualmente procesamos más de 300 toneladas diarias de materiales recuperados que vuelven a convertirse en papeles, cartones y otros productos industriales. La integración de Yaguarete Reciclaje, Yaguarete Papeles, Yaguarete Cartones, Yaguarete Tissue, Yaguarete Flexpack y Yaguarete Logística potencia la
eficiencia del sistema hacia la meta de procesar un millón de toneladas de materiales.
Este compromiso también se refleja en la certificación FSC® (Forest Stewardship Council o Consejo de Administración Forestal), orientada a la gestión responsable de los recursos forestales, y en EcoVadis, plataforma internacional de evaluación de sostenibilidad en la que alcanzamos la Medalla de Plata por nuestro desempeño empresarial. Ambas iniciativas fortalecen una gestión responsable y sostenible del negocio.
Entendemos que las decisiones ambientales más importantes requieren una mirada de largo plazo e inversiones cuyos resultados no siempre son inmediatos. En Grupo Yaguarete asumimos que el desempeño ambiental y la competitividad forman parte de un mismo camino, consolidándonos como un referente de la economía circular en Paraguay capaz de generar beneficios ambientales, sociales y económicos.
Finalmente, la confianza se construye actuando con integridad, transparencia y responsabilidad. Impulsamos una gobernanza corporativa basada en controles internos y una adecuada gestión de riesgos, respaldada por un código de ética, una política anticorrupción y canales confidenciales de denuncia. Nuestro desafío es consolidar una cultura de integridad capaz de acompañar el crecimiento sostenido, incorporando la ética a las decisiones cotidianas.

