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¿Cómo ha evolucionado su modelo de gestión para lograr un equilibrio efectivo entre la alta exigencia operativa y la empatía con sus equipos?
Durante muchos años creí que liderar significaba sostenerlo todo: estar en cada detalle, anticipar cada problema y exigir resultados sin margen de error. Si bien los resultados llegaban, también lo hacía el desgaste, lo que me llevó a comprender que la excelencia no puede construirse sobre la fatiga permanente.
Mi modelo de gestión cambió radicalmente cuando decidí no volver a perderme en el camino; hoy lidero desde la premisa de alcanzar objetivos sin sacrificar la serenidad mental, el bienestar físico ni las relaciones que realmente importan, pues cuando una líder se encuentra, el equipo crece.
¿De qué manera el propósito de una marca como delSol Shopping influye en su metodología de trabajo diaria?
Trabajar para una marca con un propósito tan humano como el de delSol Shopping —cuidar, inspirar y amar a las personas— transformó profundamente mi manera de gestionar.
Ese propósito no es una simple frase, sino una brújula diaria que nos recuerda que detrás de cada KPI hay personas, historias, familias y sueños.
Cuando un equipo siente ese propósito, la motivación deja de depender del control y empieza a nacer del compromiso genuino, permitiendo que el foco en el rendimiento y la eficiencia sea innegociable pero con un sentido más profundo.
¿Cómo logra mantener un alto desempeño sin caer en la presión innecesaria o el agotamiento del equipo?
Aunque sigo siendo profundamente exigente, aprendí a diferenciar la presión innecesaria del impulso estratégico, lo que me ha permitido soltar relaciones y dinámicas que consumen energía sin aportar valor.
Mi prioridad es construir equipos que entiendan que la productividad no se mide en agotamiento, sino en impacto sostenible, basándose en la idea de que el equilibrio no es suavidad, sino claridad.
Liderar también es decidir qué batallas no merecen la vida.
Hoy tengo la convicción de que el verdadero poder de una mujer líder no está en cuánto resiste, sino en todo lo que es capaz de transformar sin dejar de ser ella misma.


