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El Norte son los ODS

La directora del Pacto Global para América Latina y el Caribe, Teresa Moll de Alba, llegó a Paraguay para reunirse con directivos de la filial paraguaya de dicha organización perteneciente a las Naciones Unidas, para instruir todavía más acerca de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y cómo seguir caminando hacia ellos con todavía más firmeza.

La señora Moll de Alba nos brindó una nota para comentar más sobre su experiencia de más de una década trabajando en pos de la sostenibilidad.

¿Cuáles son las actividades de RSE más ligadas a los ODS que pueden realizar las empresas actualmente?

Hay que tener en cuenta algo muy importante, que es el actuar responsable y el hacer negocios de manera responsable, esos deben ser los fundamentos para la ética dentro de cualquier negocio. A partir de ahí, desde el momento en el que uno entiende cuál es el impacto que tiene con lo que hace, se puede construir una estrategia que tenga que ver con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Si uno, en primer lugar, no hace los negocios que hace de manera responsable, si uno no cuenta con una misión y visión de sus propias políticas dentro de la empresa, si no se tiene claro en los planes en qué sectores se está impactando, si no se tiene un mapeo de los stakeholders, si uno no hace todos estos trabajos primero, ni siquiera se puede empezar la conversación sobre los ODS.

Usted trabajó mucho con los ODS en Europa ¿cuáles son las principales diferencias entre las maneras de trabajar europea y latinoamericana respecto a los Objetivos de Desarrollo Sostenible?

Yo tengo que confesar que cuando estaba en Europa en realidad no había ODS, mi trabajo siempre se centró más en lo que es América Latina. Yo creo que la diferencia principal está en el punto de partida, los ODS están para mostrar cómo la sociedad civil, los gobiernos y las organizaciones privadas pueden alinear sus esfuerzos para cumplir con las metas en el mundo.

En el caso de Europa, al tener unas estructuras institucionales más sólidas, unos niveles legislativos en temas sociales y ambientales con una barrera más alta, tienen un nivel de cumplimiento legal muy alto. Los restos ambientales, por ejemplo, son muy vistos en Europa, hay mucho trabajo sobre la energía limpia y la gestión de residuos.

En el caso de los países en vías de desarrollo, necesitamos que las empresas que se encuentran en ellos cumplan con todos estos tipos de acciones que mencioné, y en eso es en lo que nos centramos acá en América Latina, sobre todo en lo referente al cambio climático y los DDHH.

Al ser América Latina un continente en desarrollo ¿se puede decir que está incluso más obligado a cumplir con los ODS?

Sí, yo creo que el compromiso tendría que ser total y ojalá todos nuestros gobiernos en todos nuestros países hablaran el lenguaje de los ODS, tener en cuenta cuáles son los retos principales que existen en sus países a partir de ellos para ver cómo pueden alcanzar las distintas soluciones. Debemos contar con Estados fuertes que marquen la línea y provean la data.

No obstante, en América Latina existen países en los cuales uno puede tener confianza en los datos que arrojan, y otros en los que no. Para todo eso también es necesario establecer el diálogo público-privado, y el Pacto Global se encuentra actuando en muchos países como articulador de ese diálogo. Se necesita llegar a acuerdos y consensos para generar políticas públicas.

Sin embargo, para que esta manera de trabajar pueda hacerse realidad, se necesita confianza por parte de los distintos actores, pero no es lo que estamos viviendo ahora, lo que vemos es una institucionalidad bastante débil en la que necesitamos que la empresa privada cuenta con más iniciativa propia.

El diálogo entre el sector público-privado ¿se ve bastante debilitado ante este contexto qué mencionó?

Claro, justamente las organizaciones como el Pacto Global son las que tenemos que seguir luchando por mantener las líneas de diálogo abiertas, y siempre pensado en un solo punto de mira que son los ODS. Si todos logramos hablar ese lenguaje, el sector público desde su visión, el privado desde la suya y el tercer sector también desde su posición, va a ser mucho más fácil ponernos de acuerdo.

¿Cuál debería ser el principal enfoque sostenible en el cual se debería centrar nuestra región?

Las temáticas principales que vemos que se están trabajando, no solo en Latinoamérica sino también en todo el mundo, son 4 dentro del ámbito de los ODS y la sostenibilidad en general: Derechos Humanos, Miniempresas, Género y Cambio Climático.

Entre esos enfoques ¿cuáles serían los que se encuentran más fuertes y más débiles?

Lo que pasa es que es difícil comparar los retos sociales con los ambientales, porque al final todo está conectado. Yo diría que los más importantes son el reto de la desigualdad, por un lado, y el reto del cambio climático por otro.

¿Cuál es el panorama que se prevé para dentro de 10 años en relación a los ODS y las acciones que se están llevando a cabo ahora mismo?

Y sería ya el año 2030, así que para ese momento ya tendríamos que llegar a cumplir con los objetivos que nos trazamos. La brecha se está haciendo cada vez más grande, así que tenemos que tomar un compromiso a partir de ahora, o no vamos a llegar a cumplir con los objetivos para ese momento.

Si bien hay una serie de temas en los que hemos avanzado, como es el caso de la pobreza y el índice de mortalidad de niños, también hay brechas que, lejos de reducirse, se han ampliado, como es el caso de los temas de género. Contamos con un problema grave en la juventud que ni estudia ni trabaja, además, con la entrada de la inteligencia artificial, hay muchas personas que están quedando sin trabajo y no hay tanto talento capacitado.

Los retos que tenemos son enormes, por lo tanto, debemos asumir el compromiso e ir más allá, o no vamos a llegar.