Compartir
Expectativas ante la incertidumbre Sebastien Lahaie, CEO de Abbeyfield Group
«Siempre hay potencial en Paraguay. Pero falta la forma de ejecutar ese potencial», expresó Sebastien Lahaie, CEO de Abbeyfield Group (principal accionista de Sudameris), al hacer referencia a las oportunidades que se vislumbran para los próximos meses, cuando las empresas comienzan a experimentar los resultados de la progresiva reactivación económica.
En esta nota, Lahaie identificó algunas características del consumo durante el periodo de pandemia vivido hasta el momento. Así mismo, nos brindó su perspectiva respecto al movimiento financiero y la reactivación de ciertos sectores económicos del país.
A modo de generar un contexto, ¿cómo observa el escenario económico y financiero, actualmente?
Es un periodo y un año muy particular. Estábamos saliendo del 2019 con muchas expectativas positivas, pero la pandemia cambió toda la película. Lo interesante es que, mirando el impacto de esta sobre el PIB del país, no se observa un impacto desastrozo hasta ahora.
Esto se debe a que el sector más golpeado al inicio, fue el informal; quienes no tienen soporte del IPS o de empresas privadas. Por supuesto, el sector formal también fue afectado, pero creo que en este hubo y hay mayor resiliencia, mucha fuerza, cuentan con el patrimonio de los dueños o de las mismas empresas
Es por esto por lo que quizás no se perciba un impacto económico tan pronunciado, a nivel macro, como en países más desarrollados (-12% del PIB para el año en Francia por ejemplo). Además, Paraguay tiene una economía bastante diversificada: si bien los servicios fueron golpeados, durante la pandemia y la cuarentena tuvimos un crecimiento del sector agrícola, de la exportación ganadera, de la parte industrial.
Grandes proyectos siguieron avanzando, siguen invirtiendo en Paraguay, como forestales, hidroviales, cementeros. Esto persistió a pesar de la pandemia. ¿Por qué? Porque cuentan con una visión de 10, 15, 20 años, y, la pandemia, (ojalá) prevé una duración de dos años máximo.
Entonces, el golpe inicial fue fuerte para el sector informal. También el sector formal se vio afectado, pero supo adaptarse y usar su propia fuerza para superar en parte lo que está pasando. Actualmente, estamos en una fase de reactivación y, ojalá, el 2021 sea realmente un año de fortalecimiento de esta recuperación.
¿Cómo ha observado el comportamiento del consumidor, en estas circunstancias? Tanto al inicio, como durante las flexibilizaciones de fases.
Tengo un punto de vista como extranjero invitado de este país: estoy realmente muy sorprendido, positivamente, por la reacción del consumidor y de la ciudadanía en general.
Cuando entramos en fase cero, la gente cumplió. Hubo algunas excepciones, pero, en líneas generales, la gente cumplió y, a mí parecer, entendió el punto en cuestión. Es el único país que conozco donde – cuando se decidió que había que lavarse las manos antes de ingresar a un local – se incorporaron lavamanos frente a cada tienda. Esto, por ejemplo en Europa, no existe. Entonces, hablamos de un nivel de cumplimiento que para mí es muy destacable.
En segundo lugar, el empresariado supo reinventarse para adaptarse al consumidor. Por ejemplo, en lo que es venta por delivery o pick up. El autocine es un ejemplo de cómo se pudo reinventar un negocio para sobrevivir en un periodo muy particular.
Me temo que el rubro de la gastronomía y el del entretenimiento puedan tomar más tiempo en recuperarse. Ha tomado 10 años desarrollar esta industria y, hoy, la pandemia y la cuarentena llevan al consumidor a preferir quedarse en su casa – le resulta más económico, menos peligroso, más cómodo -, y creo que va a tomar tiempo la reactivación de este sector, y será necesario un nuevo cambio en la mente del consumidor.
El consumidor supo adaptar su forma de compra a la nueva situación, y hay nuevos modos de pensar y de actuar que están por quedarse. Por ejemplo, las compras en líneas y el delivery son cambios que se mantendrán en el futuro porque forman parte de los nuevos costumbre del consumidor del 2020.
En cuanto al usuario bancarizado y su acceso a servicios financieros, ¿se vio alguna diferencia en su comportamiento en los últimos meses?
Sí. En primer lugar, al no salir – o al no poder salir de la misma forma que antes -, el comportamiento fue mucho más eficiente; en vez de ir cada día o cada dos días al banco, iba una vez por semana, agrupando todas las necesidades en una sola salida.
Los bancos tuvimos que incorporar un nivel de eficiencia y funcionamiento de la banca online muy alto. Esto fue muy interesante para los bancos: esforzarse para adecuar la oferta y migrar todo lo que se hace de forma física en una sucursal a las plataformas digitales.
También vimos un cambio brutal en el nivel de transacciones electrónicas. Hubo un crecimiento muy fuerte, casi se duplicó en comparación con el año pasado. Esto implicó, obviamente, menor manejo de efectivo y, para nosotros, facilitar al consumidor las transferencias vía Sipap, billetera simple o pago sin contactos con las tarjetas.
La pandemia ayudó a diseminar todas estas formas de pago, que antes no eran necesariamente muy usuales o muy entendidas por el consumidor. También forzó la aceptación de esos modos.
Creo que la banca móvil, la banca internet, está por quedarse y crecer. Y que todo lo relacionado a las sucursales físicas no va a crecer más en Paraguay, sino quizás incluso empezará a decrecer un poco, como ya es el caso en los países latinos de Europa (Italia, Francia y España en particular).
¿Cómo acompañó Sudameris la evolución del consumo y la progresiva reactivación del comercio?
Primeramente, en mayo, lanzamos nuestra nueva banca móvil. Se trata de un nuevo sistema, que estuvo en desarrollo durante los últimos tres años.
Este vino a reemplazar un sistema que ya tenía diez años y era muy antiguo en su operacionalidad. Entonces, en plena pandemia, decidimos justamente aprovecharla y dar al usuario un canal que le permita hacer todas sus gestiones bancarias desde su casa, para no ponerse en peligro durante la cuarentena.
El acompañamiento lo brindamos primero a la banca personal, el próximo mes presentaremos una plataforma digital para la banca corporativa. Completamente separada de la banca de personas y hecha a medida para las empresas.
Al mismo tiempo, a través de la campaña “te acompañamos”, hemos apoyado a los pequeños emprendedores que necesitaban apoyo temporario durante esta pandemia, especialmente los profesionales de la salud.
¿Cuáles serían sus expectativas para los próximos meses?
Es muy difícil prever el futuro, porque depende mucho de la pandemia. Sin pandemia, creo que tenemos expectativas positivas en el país: el agro se está recuperando, el rubro ganadero (a pesar del impacto negativo de la sequia) y la construcción siguen creciendo fuertemente, la industrialización del país está bien anclada y en progreso, en crecimiento.
Entonces, esta diversificación de la creación de la riqueza en el país está avanzando. Pero el COVID-19 plantea una situación difícil, porque mucho depende de la gente de fuera que compran nuestros productos; mucho depende de la buena salud del resto del mundo, y no solamente Brasil y Argentina.
También influye la percepción, el aspecto psicológico de estar en medio de una crisis mundial. Esto siempre impacta las inversiones privadas, la decisión de usar o no los ahorros para emprender un nuevo proyecto.
Mientras no haya una solución al problema del virus, una vacuna o un remedio, seguiremos en este periodo de incertidumbre, que atrasará al crecimiento del país, que será un poco menor de su capacidad real.
También la situación arroja incertidumbre sobre las cuentas públicas: alguien va a tener que pagar el alto costo de la pandemia sobre el gasto públicos, las cuentas públicas. La capacidad del Estado de endeudamiento está casi al límite. El aspecto macro, del cual estábamos tan felices o destacábamos en el exterior… creo que ya no es tan destacable.
Tenemos una necesidad de reestructurar el gasto público, para controlar el nivel de endeudamiento que es muy alto para el tamaño del país. También es oportunidad de estudiar el rol de Itaipú en la economía del Paraguay para los próximos 20, 30 años y analizar cómo puede contribuir mejor en la financiación del Estado.
En eso, estudiar cómo la financiación del Estado podría garantizar un crecimiento a largo plazo, en términos de infraestructura, infraestructura general, educación, salud, política de energía diversificada… todo lo que es necesario para el crecimiento del país.
Entonces, seguimos en un periodo de incertidumbre. Tenemos potencial, siempre tenemos potencial en Paraguay. Pero falta la forma de ejecutar ese potencial.
¿Algún mensaje final que quiera transmitir? Especialmente para el segmento corporativo que, dentro de la incertidumbre, está presto a buscar oportunidades de inversión o reactivación en estos desafíos.
Yo creo que lo importante para el sector privado es saber que el sistema financiero en Paraguay es muy sólido y está listo para acompañar los proyectos saludables. La cartera de crédito a nivel nacional esta creciendo de vuelta.
Hay empresas saludables y buenos proyectos que, aunque fueron golpeados por la pandemia, lo fueron en un tema temporal pero no estructural. El sector financiero está acá para ayudarles.
Por supuesto, Sudameris demostró su apoyo durante la pandemia, como uno de los pocos bancos que, entre marzo y octubre, siguió creciendo y apostando a los emprendedores; hay buenos proyectos, saludables, que valen el soporte del banco.


