/Hacia un Estado sin discrecionalidad

Hacia un Estado sin discrecionalidad

La racionalización del Estado y un mejor uso del dinero público por parte de los que lo administran son problemáticas fundamentales para abordar la idea de una nación económicamente estable. El Ing. Hugo César Cataldo, quién desempeñó importantes cargos en la función pública y actualmente es Asesor de Seguridad Social de la CAP, nos comenta su opinión sobre el estado actual del manejo del erario público paraguayo.

¿Cuál sería el concepto básico de racionalizacion del Estado?

Es conocido que tenemos un gran desperdicio en el Estado, en varios sentidos, como en lo referente al exceso de personal, a la discrecionalidad del salario y demás. Todo eso se constituye en corrupción, que no es solo robar dinero sino también consiste en hacer favores políticos que terminan costando al Estado y que pagan quienes aportamos impuestos.

Hay varios mecanismos de combate a la corrupción y uno de los factores más importantes en cuanto al sistema corrupto es justamente la discrecionalidad, que es la libertad de hacer lo que uno quiere debido a que no existen normativas ni leyes únicas por parte del Estado que impidan o minimicen esta situación.

Quiero aclarar que no estoy diciendo que todos los funcionarios públicos sean corruptos; yo tuve dos experiencias en lo que se refiere al ámbito público: una en la Aduana y otra como parte del Consejo del IPS. En ambas instituciones, que manejan mucho dinero, pude constatar que hay muchísima gente buena, yo diría que en un 60% los empleados en esos lugares solo anhelan un buen salario, una expectativa de jubilación razonable y capacitación para su carrera.

Se suele decir que la corrupción es como el tango, ya que se baila de a dos, sin embargo, tenemos que decir que, en la mayoría de los casos, el que pone la música en ese baile es el funcionario estatal, ya que la pareja de afuera es solo la socia para delinquir. Entendiendo esto, el Estado, si tiene realmente la intención de hacerlo, debe combatir la corrupción desde adentro, porque afuera siempre va a haber alguien que se preste.

¿Cuál sería la raíz de esta «cultura» de discrecionalidad para usted?

En el ámbito de la Cámara de Anunciantes del Paraguay solemos tocar mucho este tema y logramos determinar cuatro factores simples: el primero es la Planificación, y nosotros somos un país que no suele planificar nada y cuando mucho lo hace a un periodo presidencial, planificación a largo plazo no hay y es necesario tenerla para llegar a una meta. Existen técnicas muy utilizadas a nivel mundial como el Balanced Score Card (BSC) para planificación y seguimiento de las estrategias, de corto y mediano plazo y Análisis Prospectiva para el largo plazo, esta última desconocida en el país.

El segundo punto, quizás el más importante, es hacer un programa de Gestión Integral del Personal Público. Existen metodologías para eso, sin embargo, la Secretaría de la Función Pública lo que menos ha hecho en estos años es generar un plan de carrera de funcionario público desde el inicio hasta la jubilación, con una medición de desempeño y un plan de salario únicos, y sobre todo que se gestione por Competencias.

El tercer ítem es la implementación de un Sistema de Gestión de Calidad, ya que allí se definen los principios sobre los cuales se debe realizar el trabajo. Los países que tienen menor índice de corrupción en el mundo funcionan bajo un sistema de calidad explícito o no.

Existe un ítem dentro del mismo que es la Gestión por Procesos, que se diferencia de la Gestión por Objetivos en que en la primera se verifica la calidad en cada actividad o etapa para ir solucionando los problemas antes de llegar al final de la línea.

El cuarto factor es el uso intensivo de las TIC’s tratando de informatizar todo con herramientas que existen a montones, seleccionando las mejores. Nosotros también recomendamos que todas las instituciones estatales se informaticen con un solo software de clase mundial. Probablemente será caro al principio, pero se terminará ahorrando muchísimo.

¿De qué manera ha evolucionado el interés por mejorar el gasto público en estos 30 años de democracia? ¿Sigue siendo el mismo?

Todas las técnicas que mencioné están disponibles, es nada más cuestión de querer usarlas, el problema es que no hay voluntad política. Si el número 1 del país durante todos estos años hubiese querido realmente implementar algunas de estas ideas ya lo hubiese hecho, pero siempre estamos con los problemas de la alta politización y del uso de los bienes del Estado para fines políticos y personales.

Lamentablemente, todo esto puede llevar a situaciones catastróficas como las que tuvieron que enfrentar nuestros vecinos, ya que estuvieron bajo gobiernos en los cuales se hizo un derroche del dinero público. Deberíamos aprender de la experiencia ajena.

Un presidente que quiera pasar a la historia acá, debe tener el coraje para implementar reformas como las que planteamos, cuanto más rápido se haga, en mejores condiciones estaremos. En caso contrario no tardará en aparecer el iluminado líder populista que con falsas promesas llevará al país a su quiebra final, como conocemos.

¿Cómo realizar todos estos cambios que se necesitan?

Nosotros creemos que debe haber una institución que coordine y haga todo lo que sea necesario en por lo menos esas cuatro áreas, y en nuestra opinión es la Secretaría Técnica de Planificación debería encargarse de áreas como la Secretaría de la Función Pública y la Senatics, para lo cual habría que convertirla en Ministerio de Planificación, dándole todo el poder y nivel necesario.

Con buenas personas y asistencia técnica, yo creo que en un periodo de gobierno y con voluntad política se pueden lograr muchos cambios.

close

Suscribite al boletín